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![]() En cuanto el ordenador lee la banda magnética los datos del paciente aparecen en la pantalla y si el enfermo se apellida "Yáñez" la Ñ aparece. Si la banda magnética ha sufrido algún daño y la computadora no puede descifrar los datos, el médico tiene que introducir a mano sólo cifras, entre ellas el número de afiliación a la Seguridad Social, y una vez impresa la pegatina escribe el nombre del paciente en la parte superior. Sólo existe una posibilidad de que la Ñ no aparezca y es en el caso de que el ordenador no reconozca el nombre del doctor que utiliza esta maquina. En ese caso si se llama "Yáñez" en la pegatina se leerá "Yánez". Algunos periodistas parecen haber nacido con el único fin de espurrear acusaciones contra el Partido Popular o contra el Partido Socialista. No sólo ven la paja en el ojo ajeno sino que incluso la colocan y la moldean. La sobrina del Ministro de Sanidad debería haber sido más cuidadosa al comprar los ordenadores, la letra Ñ merece ese respeto, pero ciertos informadores no deben convertir un pequeño fallo en un error de bulto. Me ahítan las noticias que pretenden dejar exánime a un político en activo. Esta constante en los medios de comunicación aumenta la crispación de los ciudadanos que pronuncien habitualmente la frase: "A mí la política me aburre". Los periodistas debemos sentirnos en parte culpables de esta sensación. En la carrera por convertirnos en una empresa de electrodomésticos, donde los ventiladores de basura son la bandera del negocio, hemos inmolado injustamente a personas que después no han podido renacer de sus cenizas. A este paso como denuncia Javier Gurruchaga algunos medios de comunicación se van a convertir en autenticas zahurdas. ![]() Es Dominguín completamente la soberbia de este hombre. Cada torero tiene su pecado capital, y el de Luis Miguel era la soberbia, como el de ésos de las 120 corridas es la avaricia. A mí me ha parecido completamente de soberbia a lo Dominguín la frase de Borrell en Sevilla: "Soy el mejor". Eso se dice en la plaza de las Ventas, vestido de torero, alzando el dedo índice de la mano derecha, desafiante, a los tendidos, y es exactamente lo que hizo Luis Miguel en aquella memorable tarde. Pero es que Borrell ha seguido por lo torero, no sabía yo que fuera tan buen aficionado, ¿a que lo que va querer este hombre es quitar a Enrique Múgica del burladero y entrar él de balde? Ese "abstente, Pedro Jota" es también de soberbia de diestro atorado. Es el "tápate" displicente a un banderillero. Es el "dejadme solo" del que solo quiere equivocarse hasta hallar la solución de la cornada. Pues nada, Borrell, a ver si hablo con Canorea y si se cae alguien de los carteles de la feria de Sevilla lo ponga a usted, que se va a enterar Rivera Ordóñez de lo que es un Dominguín de verdad... (ofrecido también en EL MUNDO: 5-4-1998) ![]() |