PERÚ
Toledo, en busca de un Perú Posible
Por David Hurtado
1 min
Internacional03-06-2001
Alejandro, el Cholo, Toledo es el candidato más cercano al pueblo. Desde su mote, que lo hace más familiar a todos, pasando por su tez morena, hasta su costumbre de utilizar chalecos indígenas. Todo ello lo hace convertirse en el más que probable nuevo presidente. Las urnas tienen la última palabra en la segunda vuelta.
Alejandro se crió en una familia muy humilde de un pueblo llamado Cabana. Desde pequeño trabajó como limpiabotas y también fue vendedor ambulante, pero esto no le impidió desarrollar una sobresaliente trayectoria como estudiante. Tras sus estudios primarios y secundarios, Toledo logró una beca para estudiar en la Universidad de San Francisco. Allí se decidió por la economía y sustentó sus estudios jugando al fútbol americano en esa universidad. Finalmente, se doctoró en economía de Recursos Humanos en el Centro de Educación de Desarrollo Internacional de la Universidad de Stanford. Sin duda, una de sus facetas más destacadas es su experiencia internacional en el campo de la economía. Toledo ha sido consultor internacional de la ONU, del Banco Mundial (BM), del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Quien no lo conozca es muy posible que no imagine que tras ese aspecto casi siempre informal, sin traje ni corbata, y con chalecos multicolores, se encuentra un hombre con ese currículum. Un hombre, además, que se ha propuesto llevar a cabo un cambio en la forma de gobernar Perú, y que ha anunciado que hará lo posible por llevar ante la Justicia a Fujimori y a su secuaz Montesinos, por todos los escándalos cometidos durante su mandato. Toledo sostiene que la base de la política económica es el mantenimiento del equilibrio fiscal y monetario junto con una situación de crecimiento económico sostenido. Además, predica una "economía de mercado con rostro humano" y el pleno restablecimiento de la democracia tras la etapa vivida con Fujimori. Su falta de experiencia como político puede ser su gran lastre, frente a un Alan García que ya sabe lo que es ser presidente durante cinco años.