Una felicitación de Navidad
Mª. Almudena Hernández Pérez.- Compras de última hora, vajilla para la ocasión, un Nacimiento aquí, espumillón allá, una bombilla fundida, llueve, hace frío, misas, trajes negros y lentejuelas, gomina, mucha gomina... ¿dicen que es Navidad? Yo no me había dado cuenta hasta que mandaron una tarjeta de felicitación a casa. Era de toros. ¿De toros? De toros. Puro estilo cartel. Ni picadores con turbante o corona, a lo Rey Mago; ni paseíllo hacia el portal; ni estrella fugaz cuya luz rebotase en trajes de luces. No había nada de nada. Era aquél noble cartón, algo variopinto, que a no ser por las fechas en las que nos encontramos, no tendría una mínima explicación. Abajo, en la esquina, la firma del artista: López Canito.
Nada en especial que tres maletillas espigados. Uno al quite con capote en mano. Otro en lo alto de la talanquera. Y un tercero fundido con ese toro solitario en un pase de pecho. Nada que ver con panderetas y zambombas. Sin embargo, en la otra cara del "chritsmas" reside cierta religiosidad. Algo de religiosidad y misterio hay escondido bajo los hábitos de dos monjes y una pareja de monagos. Un capote a tiempo sin más tergal que el de un mantel a cuadros, y sin otro albero que una barra de pan, vino, unos chorizos y hierba. En el interior, en un blanco inmaculado la tecnología toma su presencia en las letras perfectas de ordenador: "Feliz Navidad".
Tendré que conformarme con un puñado de calendarios también a lo taurino, porque los de Oriente me han vetado. No quieren saber nada de esas miles de cartas en las que les pido el Cossío o ese CD de Tauromaquia. Hacen oídos sordos a mis envíos postales, y me condenan a la ignorancia de un mal aficionado. ¡Tampoco quieren decirme quién será el empresario de las Ventas! ¿Los Reyes Magos no lo veían todo? Por lo menos, que descarguen en el mundo salud, un poco de felicidad, y unas tantas noticias para tener de qué hablar. Y si fuimos malos, el carbón venga en buena hora. Sin champán en la mano, felices fiestas. De verdad.
Indulto en la México
Mª. Almudena Hernández Pérez.- Leonardo Benítez no vio el pañuelo naranja en el palco, y mató al toro. El encierro que presentó el hierro de Xajay, resultó bravo y de gran movilidad. Con este material, los diestros no se quedaron atrás en este festejo con fecha del 14 de diciembre. Los tendidos de la México, presenciaron la buena actuación de Manuel Caballero, quien decepcionó con la espada; la boyante faena de "Armillita" y el triunfo de Leonardo Benítez, que lidió a "Altruista".
La tardanza del palco, llevó al desolladero a uno de los tres sobreros. El de Xajay, había merecido el regreso a los corrales. Finalmente, el diestro venezolano, con los máximos trofeos, salía a hombros del coso de los Insurgentes mientras la res, era premiada con la vuelta al ruedo en el arrastre. Otro sobrero regaló Fermín Espinosa tras una actuación sin alicientes. A pesar de propiciar una entonada actuación, pinchó, por lo que no consiguió el apéndice que reclamaba el respetable. El sobrero de Caballero no permitió el lucimiento. Algo que tampoco alcanzó el rejoneador Gerardo Trueba.
Críticas de Cine
CINE.- ¿No sabes qué película ir a ver? Aquí dispones de una larga lista de películas con un comentario sobre ellas para que sea más fácil elegir el largometraje que quieres ver. Para no encontrarse con una película de acción cuando uno quiere algo más tierno, o para no dormirse en la butaca cuando apetece sentir el riesgo en la pantalla.
La Semana que vivimos - Semana del 22 al 28 de diciembre de 1997









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