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ROJO SOBRE GRIS

Cayetana

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura3 min
Opinión10-09-2006

Sobre ella le preguntaron ya en 2004 a Jiménez Losantos en uno de los diálogos que tienen lugar en Libertad Digital: “Tiene cultura, inteligencia, mundo recorrido y... ¡qué voz! ¿De dónde ha sacado a Cayetana Álvarez de Toledo?”. Fue hace dos años y unos meses. Si Cayetana tiene ahora 31 años, según cuentan sus biografías publicadas estos días, andaría entonces por los 28. “Lo de Cayetana –contestó Jiménez Losantos- no ha hecho más que empezar, porque además es muy joven. Fue casi por casualidad, por referencias de Lucía Méndez y tras conocer a su marido. Como lo lee”. Bien sabía el conductor de Las Mañanas que la joven historiadora tenía recorrido. En efecto, su carrera no había hecho más que empezar. Se cartea con Luis María Ansón en El Mundo a través de la sección “Dos en la carretera”. Continuará participando en las tertulias de La Mañana en la COPE. Parece que también intervendrá en el programa “59 segundos” de TVE y ha comenzado ya su andadura como jefe de Gabinete de Ángel Acebes. Es éste último hecho es el que parece haber convertido a Cayetana en protagonista de la noticia. En realidad, es por algo más. Porque sabe hablar en público. Porque es polifacética, sabe escribir y sabe: sabe cosas. Porque es capaz de relacionar hechos, las intenciones subyacentes a las decisiones políticas y sociales, de prever consecuencias y desenterrar causas. Tiene conocimientos para citar a grandes autores, clásicos y contemporáneos, para traerlos a colación oportunamente. Porque habla y escribe con propiedad, y porque piensa con rigor y lógica. Porque lo mismo puede hacer disquisiciones teóricas que aplicaciones prácticas. Porque ya había cosechado una dimensión pública; porque no es indiferente, ni escéptica, ni desesperanzada, sino apasionada, positiva, constructiva aunque sea joven: por eso es, hoy, protagonista. Que sea afortunada de cuna no le quita mérito a su trabajo: en España somos testigos directos de que los apellidos pueden ahogarse en la piscina de Gran Hermano, coger salmonera en una salsa rosa o malvivir gracias a transfusiones de papel cocuhé. Los motivos que empujan a ciertos comentaristas y confidenciales a criticar y poner en cuestión las cualidades de quienes adquieren una relevancia pública serán variopintos y no siempre legítimos. Pero son los hechos y las obras son los que permiten conocer a las personas, incluso sus intenciones. Es obvio que Cayetana donde está por cubrir una cuota ni por ser mujer, sino fundamentalmente por méritos propios, por cualidades cultivadas, por horas de estudio invertidas y experiencia profesional madurada. Habiendo terminado su bachillerato ya ha logrado más que los 4 de cada 10 estudiantes españoles que no superan la ESO y que algún que otro ministro. Además es licenciada en Historia, doctora y está casada: un compromiso que también a muchos les cuesta hoy asumir, con firma y reconocimiento público o si ellos. Formada está. Inteligente parece que es. Tiene pasión. Como me diría alguien, sólo falta que sea buena. Y eso, en política, es esencialmente vivirla y ejercitarla desde una íntima e irrenunciable vocación de servicio. Difícil en los tiempos que corren, y más necesario que nunca. Rojo sobre gris a todos los jóvenes capaces de ser agradecidos con las oportunidades que reciben, exigentes en el cultivo de sus talentos, humildes para seguir aprendiendo, inadaptados a las imperfecciones de la vida y generosos en el compromiso aunque el futuro sea incierto.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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