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ANÁLISIS DE DEPORTES

Fútbol y baloncesto: diferencias que saltan a la vista

Fotografía

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes10-09-2006

Fútbol y baloncesto no son comparables, pero con la perspectiva de los dos Mundiales, sí tienen puntos que comparar. Desde la distancia, pues son estructuras muy diferentes: la encabezada por Ángel María Villar, sin embargo, viene siendo criticada desde hace años por su ocultismo, su implicación en distintos escándalos y su enfrentamiento con la Liga de Fútbol Profesional. El último desatino es el debate sobre la continuidad del seleccionador, Luis Aragonés, pues el presidente de la RFEF ha tardado casi una semana en concertar una reunión para tratar el asunto, y sobre todo, no ha dado una opinión firme al respecto. Por si acaso, Aragonés también ha incurrido en despropósitos, como asegurar que se iría del cargo si fracasaba en el Mundial y después rectificar. También algunas decisiones del Sabio de Hortaleza han quedado en entredicho, como su empeño en jugar con un determinado esquema táctico. La falta de una buena planificación obliga ahora a rectificar sobre la marcha. En cambio, los éxitos han llegado al baloncesto después de unificar sus estructuras. Las divergencias entre la FEB, los clubes y los jugadores –representados por la ACB y la ABP, respectivamente– a cuenta de los convenios colectivos y la formación de jugadores nacionales quedaron resueltos tras una larga negociación. Ahora, la FEB reconoce el trabajo de formación de los clubes y éstos el trabajo de una organización eficiente. Con un director técnico, Ángel Palmi, que conoce y mima las categorías inferiores. Con un presidente, José Luis Sáez, que prepara el futuro de la selección más allá de 2008. Con unos ayudantes con amplios conocimientos técnicos –ex jugadores como Joan Chichi Creus y Rafael Vecina–, que han hecho todavía mejor el trabajo del seleccionador. Después de todo, también la ACB ha nutrido de excelentes entrenadores a la selección, y Pepu Hernández –pese a que su currículum como técnico sea relativamente discreto, ha dirigido los mayores hitos en la historia del Estudiantes– es sólo un ejemplo, pues otros técnicos como Óscar Quintana y Txus Vidorreta, ahora en Manresa y Bilbao respectivamente, ya lo han demostrado en las categorías inferiores. Aparte de la imagen de emocionada entereza que dejó en el podio, el bueno de Pepu dejó clara una declaración de principios: el entrenador debe ayudar a los jugadores a ser mejores y a pulir sus errores. Unos jugadores que, pese a ganar a Argentina en su partido más duro de todo el Mundial, fueron al vestuario con cara de derrota, preocupados por la lesión de Pau Gasol. Estos valores son los que engrandecen al deporte, como bien lo ha reconocido el premio Príncipe de Asturias.

Fotografía de Roberto J. Madrigal