SIN ESPINAS
La verdad anda afuera
Por Javier de la Rosa
2 min
Opinión18-12-2005
Saber que nosotros podemos ser la medida de todas las cosas es fácil, pero hacer que esta premisa viva clara y latente en nuestra existencia es mucho más complicado. Creo que la mayoría de los problemas personales que nos acontecen tienen demasiado que ver con esta cuestión. Porque a pesar de que es sencillo comprender que no podemos abarcar toda la realidad ni controlarlo todo, vivimos sin desembarazarnos de la idea de que la verdad que hay en la realidad está ahí fuera. La tendencia del hombre del siglo XXI consiste en reducir la realidad a su subjetividad. Es un hecho casi connatural que se da en una inconsciencia auspiciada por el pensamiento dominante. Por eso, es necesario y urgente salir de nosotros mismos y coger el hábito antes de que un suceso que conmocione nuestra existencia pueda terminar por perturbarla totalmente. El hombre que sólo cree en sí mismo y en su propias fuerzas, se termina convirtiendo en conservador y en mendigo de sus pequeñas certezas. Va como un ciego dando tumbos y se agarra a sus seguridades para impedir que le afecte lo más mínimo todo aquello que pueda escaparse a su control. De hecho, mientras nada se les escape vivirá creyendo que nada se le puede escapar. Sin embargo, la verdad que está en la realidad le demostrará tarde o temprano que no es así. Esa es la esclavitud intelectual y existencial del siglo XXI. Por eso, el criterio del hombre de hoy se ha convertido no sólo en nuestro mayor sino en nuestro único baluarte. ¡He aquí los resultados! Sin embargo, vivir abiertos con todo el corazón y toda la cabeza a la mera posibilidad de que la realidad y el otro distinto de mí pueda enseñarnos, sorprendernos, admirarnos; impedirá que vivamos en un mundo acotado por nuestra limitada subjetividad. Queremos que la realidad se ajuste a nosotros pero no nos engañemos, la verdad anda ahí afuera y somos nosotros los que debemos adecuar nuestra inteligencia a la realidad. Sólo eso nos hará libres.
