SEMANARIO INDEPENDIENTE DE LA RED. Año I. Número 45. Madrid, Semana del 12 al 18 de enero de 1998

La Semana que vivimos - Semana del 12 al 18 de enero de 1998

El suicidio del tetraplégico Ramón Sampedro
reabre el debate sobre la eutanasia

Javier Bragado.- Ramón Sampedro era el primer español que acudió a los tribunales para reclamar su derecho a una muerte digna. Lo que se le negó por la vía de lo legal lo consiguió el lunes 12. Una mano amiga le suministró cianuro, ya que por sí sólo no podía tomarlo. Su muerte provocó la reacción de varios sectores, el propio portavoz de Sanidad en el Senado, Enrique Bellido, defendió la apertura de un debate social sobre la eutanasia.
Sampedro tomó su decisión hace unos meses, la justicia tardaba en albergar su Derecho a la eutanasia y él quería terminar con aquella situación. Actualmente convivía con una mujer de la misma zona que solía visitarle cuando residía en su domicilio anterior. Precisamente el tetraplégico cambió hace tiempo la casa de sus padres por la de esta amiga que también se encargaba de su cuidado.
El cuerpo sin vida de Sampedro lo encontró uno de sus asistentes cuando llegó a su vivienda. La familia del fallecido pensó en un primer momento que la muerte no era por causas naturales. La posterior autopsia desveló que el cianuro era la principal causa de su muerte. La completa imposibilidad de que pudiera llevarse la pastilla a la boca hace pensar a las autoridades y a la familia que alguien le ayudó a suicidarse.
El caso ha reabierto el debate de la eutanasia en nuestro país. En España el derecho a la eutanasia no está permitido por la ley y hay algunos grupos de la población que luchan por que se legalice o, por lo menos, se regularicen todos los posibles casos. El ministro de Sanidad, José Manuel Romay, aclaró que la suya es "una apuesta por la vida". Por otra parte el PSOE se declaró en un principio en contra de la eutanasia mientras que Izquierda Unida la defiende. En todo caso, el Partido Popular se declaró abierto al debate en este tema.
[12-1-1998]


Varios países europeos firman un acuerdo
contra la clonación de seres humanos

Syra Costa.- Desde que Ian Wilmut creó a la archiconocida oveja Dolly a partir de una célula, la clonación de seres humanos podía ocurrir en cualquier momento. Se trataba sólo de una cuestión de meses o al menos pocos años que algunos países han querido detener. Richard Seed había dado el primer paso. El pasado 5 de diciembre anunciaba su proyecto : comenzar en los próximos meses experimentos de clonación humana en una clínica de Chicago. Este aviso provocó la alarma en Estados Unidos y en Europa.
La clonación despierta grandes esperanzas como la de tener hijos en parejas estériles o la de remediar enfermedades hoy en día incurables. Pero también provoca polémicas y pesadillas como las que ha despertado Seed. Este científico tiene en contra a la mayoría de los políticos, religiosos, científicos y moralistas que han dado sus opiniones acerca del tema.
Conjuntamente con estas opiniones España y otros 18 países europeos suscribieron, el pasado lunes en París, el protocolo del Consejo de Europa que prohibe la creación de seres vivos a través de la clonación. Este protocolo constata que queda absolutamente prohibida cualquier intervención que tenga como objetivo crear un ser humano prácticamente idéntico a otro ser humano vivo o muerto. Al margen de esta prohibición ha quedado la reproducción genética e tejidos o células con fines de investigación u objetivos terapéuticos, además de la estimulación hormonal dirigida a tratar la esterilidad de las mujeres, o lograr el nacimiento de gemelos.
No obstante, tras conocerse la técnica aplicada por el equipo de Ian Wilmut (padre de Dolly), será difícil impedir que algún laboratorio la desarrolle en seres humanos. La clonación supone para la humanidad una tentación enorme, crear una fotocopia de uno mismo, que además puede ir reproduciéndose una y otra vez, es una forma de inmortalidad que atrae a la mayoría.
[13-1-1998]


Una plataforma petrolífera a la deriva
destroza la principal vía de acceso a Ferrol

Suso Peleteiro.- El martes y trece de enero de 1998 será recordado durante muchos años por los habitantes de la comarca de Ferrol (A Coruña). Sobre la una y media de la madrugada, y debido a un tremendo temporal de viento y lluvia (con rachas de viento que llegaron a superar los 120 kilómetros por hora), la plataforma pertolífera Discoverer Enterprise que se encontraba en construcción en los muelles del astillero Astano, se desprendió de sus amarras y navegó a la deriva por toda la Ría de Ferrol hasta que golpeó violentamente contra el puente de As Pías, que la cruza de extremo a extremo.
La embarcación quedó embarrancada entonces entre los pilares del puente, sin que se pudiese moverla hasta la pleamar (hacia las cinco de la tarde), en una acción espectacular llevada a cabo simultáneamente por siete remolcadores. Afortunadamente, la Policía local había cortado el tráfico en el puente, antes de que se produjese el impacto, alertados por una vecina del cercano polígono de Caranza, por lo que no se produjeron desgracias personales.
El Discoverer salió prácticamente ileso de esta aventura, exceptuando alguna abolladura. Desigual suerte sufrió el puente, que se desmoronó en los 300 metros que estaban apuntalados sobre el fondo de la Ría -el resto de su longitud, unos 700 metros más, está construida sobre terrenos robados al mar- por causa del fuerte choque. El puente de As Pías constituía la principal vía de acceso y salida de la ciudad de Ferrol (90.000 habitantes en su núcleo urbano), y por él circulaban diariamente (y con importantes retenciones, también a diario) una media de 35.000 vehículos, que ahora circularán por una vía urbana de 14 kilómetros que bordea toda la ría y atraviesa los municipios de Ferrol, Neda y Narón, la Estrada de Castela. Esta carretera fue inaugurada a principios de los años treinta, y según sus propios usuarios, circular por ella es "un auténtico suplicio". El mismo martes por la mañana se registraron atascos de una hora en la citada vía.
Además, los municipios cercanos a Ferrol (Fene, Ares, Mugardos y Cabanas), al llevar el puente sus tuberías de agua potable, estarán -por lo menos hasta esta semana-, sin suministro. Manuel Fraga, presidente de la Xunta de Galicia, se aprestó a declarar, el mismo martes, la voluntad del Ejecutivo de conceder créditos para que la reconstrucción del puente se lleve a cabo lo antes posible.
[13-1-1998]


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