La ola de calor, una de las consecuencias del incumplimiento de Kioto
Por Mar García
1 min
Sociedad31-08-2003
Emisión de gases, contaminación, deforestación... El planeta ha contestado. Decenas de personas han fallecido en España por causa directa o indirecta de las altas temperaturas. Kioto, tenemos un problema. No es la primera vez que pasa. Ya en 1995 otra ola de calor causaba la tragedia. En Chicago dejó 900 muertos a su paso y 50 en España. Esta vez, Europa ha visto cómo el mercurio alcanzaba una media de cuarenta grados.
Francia ha sido el país más afectado por la ola de calor, a la que ya se califica desde fuentes gubernamentales de epidemia. Más de once mil personas han perdido la vida. Este año se ha convertido así en el segundo, en número de muertes por calor, de la última década. Los expertos en meteorología esperaban que esto ocurriera pero en un período de 20 a 30 años. La aceleración de este proceso, conocido con el nombre de "efecto invernadero" está íntimamente ligado con la actividad humana que parece buscar la rentabilidad a cualquier precio. Es el uso de combustibles fósiles como el petróleo, el gas o el carbón lo que propicia que cada vez sean más frecuentes fenómenos como la ola de calor. El famoso "Protocolo de Kioto", rechazado por Washington, se firmó con el fin de evitar el calentamiento del planeta, que parece producirse cada vez a un ritmo mayor. El objetivo principal es reducir la emisión de esos gases en un 5,2 por ciento de media respecto a los niveles que se registraban en 1990. En España, y en otros muchos países, este propósito parece no cuajar entre los responsables de medio ambiente. El pasado año, las emisiones de los gases "invernadero" en España se situaban en un nivel superior al 38 por ciento. Kioto permitía el 15 por ciento.