POBLACIÓN
El 67 por ciento de los jóvenes españoles son racistas
Por Sandra Carretero
1 min
Sociedad11-08-2003
La política racial se adentra de lleno en Europa. Se han cambiado las mafias de familias italianas al más puro estilo de El Padrino por mafias callejeras con prejuicios raciales. La entrada de inmigrantes por las puertas de Europa ha dividido a la población, y los partidos políticos con tendencias racistas están de máxima actualidad, claro ejemplo de ello es Le Pen.
Por España entran muchos inmigrantes, unos de paso, y otros lo eligen para formar su hogar. Con el último sondeo inédito del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) se manifiestan los reveladores datos de intolerancia y racismo entre los 1.500 jóvenes españoles entrevistados en edades comprendidas entre los 15 y los 29 años. Tras la encuesta se obtienen porcentajes tan significativos como que un 84,5 por ciento desaprueba la acción de los grupos contra inmigrantes y minorías éticas surgidas en algunos países europeos, aunque un 10,5 por ciento confiesa que votaría a un partido político con esta ideología si aumentara el asentamiento de inmigrantes en España y llegara a suponer un problema grave. Aunque un tercio de los jóvenes cree que España es tolerante con los inmigrantes, el 52 por ciento los ve con desconfianza e indiferencia y el 44,8 por ciento cree que la inmigración tiene más inconvenientes que ventajas para España, principalmente el aumento del paro (27 por ciento) y de la delincuencia (23 por ciento). Seis de cada diez opinan que viven demasiados inmigrantes en España, pero ninguno de ellos reconoce que cuentan con alguno dentro de su grupo de amistades, ni ven demasiados inmigrantes en sus puestos de trabajo, sus barrios, sus ciudades ni en sus centros de enseñanza. Al mismo tiempo, reconocen mayoritariamente que los trabajadores extranjeros en España que proceden de países menos desarrollados desempeñan trabajos que los españoles no quieren hacer (85,1 por ciento) y no creen que quiten empleos a los españoles (56,9 por ciento). Ellos opinan que al aceptar sueldos más bajos, hacen que bajen los salarios de los españoles (50,3 por ciento) y que su presencia favorece el incremento de la delincuencia (60,8 por ciento).