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El verano más devastador en número de incendios

Por Alfredo López ZamoraTiempo de lectura1 min
Sociedad31-08-2003

Sólo en los meses de junio y julio quedaron arrasadas más de 20.000 hectáreas como consecuencia de los incendios forestales, gran cantidad de ellos provocados intencionadamente. Éstas son algunas de las consecuencias que ha sufrido el medio ambiente en el verano más caluroso y seco de las últimas décadas en España.

Los bosques españoles se han teñido de negro este verano. El fuego ha devorado miles de hectáreas de bosque, principalmente las limítrofes con Portugal. La ola de calor, que ha subido los termómetros ha niveles históricos, ha ayudado a la propagación de las llamas por todo el país. En los dos primeros meses de verano se produjeron 415 incendios que arrasaron más de 20.000 hectáreas. De éstos, sólo 65 obedecieron a causas naturales, 203 por negligencia y 136 fueron provocados con intención. El cambio climático, que ha elevado notablemente las temperaturas, se debe al consumo de carburantes que emiten dióxido de carbono a la atmósfera. Esto ha dificultado las tareas de extinción de los siniestros. El Ministerio de Medio Ambiente lleva registradas más de 36.000 hectáreas quemadas en agosto, 27.000 de ellas en los seis primeros días del mes. Las comunidades más afectadas son Extremadura y Andalucía, ambas limítrofes con Portugal, donde varias miles de hectáreas de bosque han sido pasto de las llamas. Las mayores pérdidas son para el sector agroganadero, y en especial para los agricultores, destacando los cultivos de cereales. Según el informe de la Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO) las principales causas de este gran aumento de incendios son: las elevadas temperaturas, las escasas precipitaciones estivales en el clima junto con las tormentas secas (sin lluvia). Así la vegetación abundante ya seca es pasto de las llamas. Si no se toman medidas adecuadas, la repoblación con especies autóctonas, en muchos casos daría paso a la recalificación de los terrenos. Así, poco a poco, los bosques españoles van desapareciendo. El 50 por ciento del territorio español es terreno forestal, de la que la mitad es superficie arbolada. La variabilidad climática y fisiográfica le confiere una gran diversidad de ecosistemas y una alta biodiversidad de especies animales y vegetales.