IRAQ
EE.UU. abre las puertas de Iraq

Por Miguel Martorell
2 min
Internacional31-08-2003
Paul Bremer, representante de EE.UU. en Iraq, aseguró que necesitará “decenas de miles de millones de dólares” en el próximo año para reconstruir y reactivar la economía iraquí; mientras, en Washington, continúan las negociaciones con las Naciones Unidas para el envío de cascos azules.
El presidente estadounidense, George Bush, parece coincidir con Bremer al indicar el pasado martes que “la construcción de un Iraq libre y pacífico requerirá un compromiso sustancial de tiempo y recursos”. Además de los mil millones de dólares semanales que el Pentágono gasta en el despliegue de los 147.000 soldados en Iraq, fuentes del Departamento de Estado aseguraron que el Gobierno puede pedir al Congreso una partida presupuestaria extraordinaria de entre 2.000 y 3.000 millones de dólares, sólo para el año fiscal de 2003, que acaba en septiembre. Las cifras que Bremer facilitó al Gobierno calculaban en 2.000 millones el gasto para atender la actual demanda eléctrica, unos 13.000 millones en cinco años para poner al día la red energética. La ONU, por su parte, calculó que un sistema de agua potable más o menos satisfactorio costará unos 16.000 millones de dólares en cuatro años. Ante las sumas de dinero desorbitadas y la crisis en la política interna que está generando la ocupación de Iraq, desde Washington se empieza a estudiar la posibilidad de una intervención de las Naciones Unidas, tanto militar, como económicamente. A finales de septiembre, durante la celebración de la Asamblea General de la ONU, Washington presentará al Consejo de Seguridad una propuesta, en la que se solicitará el envío de cascos azules a la zona, pero con la condición de que sean comandadas por un militar estadounidense. Según los expertos en materia militar, se necesitarían otros 150.000 soldados en la zona, además de los 147.000 desplegados por EE.UU. y los 27.000 de Gran Bretaña. La petición a la ONU, supone un cambio en la posición estadounidense, que la semana pasada, a través de su secretario de Estado, Collin Powell, aseguraba que no cederían el control militar de Iraq, y que si se enviaba una misión de tropas internacionales, éstas tendrían que acatar órdenes del Pentágono. Bush quiere que países como Rusia, Alemania o Francia hagan contribuciones monetarias para los trabajos de reconstrucción de la infraestructura iraquí. Pero los países que han mostrado interés en participar sostienen que primero debería transferirse la autoridad de las fuerzas de ocupación a la ONU.