ATLETISMO
Un Mundial bueno… a medias
Por Roberto J. Madrigal
3 min
Deportes31-08-2003
Estados Unidos y Rusia, con 20 y 19 metales, volvieron a ser los dominadores del medallero. España terminó octava por número de medallas, aunque no hubo ningún campeón del mundo: tres platas y dos bronces fue el botín, con una actuación buena en líneas generales, aunque con varios borrones.
Las cinco medallas de España igualan el número de las que se ganaron en el Mundial de Stuttgart, en 1993. Sin embargo, hubo grandes decepciones, como la ausencia del leonés Manuel Martínez en la final del lanzamiento de peso y el bronce de Yago Lamela en la final de longitud, que se ganó con una marca pobre, 8,32 metros. Glory Alozie, en los 100 vallas, se clasificó por los pelos para la final y sólo pudo ser cuarta. En los 1.500 metros, el mejor fue Reyes Estévez, sexto, y Juan Carlos Higuero se hundió. Tampoco en los 400 y 800 metros, ni David Canal ni Antonio Manuel Reina lograron acceder a las finales, lo mismo que Natalia Rodríguez –sexta en Edmonton en 2001– en los 1.500 femeninos. En cambio, las platas conseguidas por Paquillo Fernández en los 20 kilómetros marcha, por Julio Rey en el maratón –en principio no se aspiraba a medalla– y por Marta Domínguez en los 5.000 metros fueron unos resultados magníficos, como el bronce de Eliseo Martín en los 3.000 obstáculos, pues se convirtió en el primer europeo en pisar el podio de un Mundial de la modalidad en los últimos diez años. También el relevo 4x400 metros, que consiguió un sexto puesto, cuajó una buena actuación. Un posible dopaje Las plusmarcas del polaco Robert Korzeniowski en los 50 kilómetros marcha y del ecuatoriano Jefferson Pérez en los 20 kilómetros, fueron los resultados más destacados del Mundial. La competición dejó, además, el relevo de los grandes dominadores del triple salto y los 10.000 metros en la última década, el británico Jonathan Edwards y el etíope Haile Gebrselassie. Edwards no pudo entrar en la final, mientras que Gebre participó del triplete de su país en los diez kilómetros, aunque el oro se lo arrebató Kenenisa Bekele. El propio Bekele y el marroquí Hicham El Guerrouj vaticinaban un vibrante duelo en los 5.000 metros, aunque el keniata Eliud Kipchoge dio la sorpresa y se llevó el oro. Las pruebas de velocidad sorprendieron por sus paupérrimos registros. Los favoritos decepcionaron en los 100 metros –el campeón europeo, el británico Dwight Chambers, y el plusmarquista mundial, Tim Montgomery, quedaron fuera del podio–, y el ganador, el desconocido Kim Collins (de St. Kittis y Nevis), lo hizo con una marca superior a los diez segundos. La estadounidense Kelli White tomó el relevo de Marion Jones ganando el oro en los 100 y 200 metros femeninos. Sin embargo, el control antidopaje detectó la presencia de un estimulante en su orina, modafinil –un sustituto de las anfetaminas–. Aunque no es una sustancia prohibida por el Comité Olímpico Internacional (COI), sí está relacionada con alguno de dichos productos, por lo que la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) estudiará si el producto mejoró el rendimiento de la velocista. En caso de que se demuestre, White se arriesga a una sanción de dos años.