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PARÍS-DAKAR

Sainct y Peterhansel pasan la criba

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura2 min
Deportes12-01-2003

Los franceses Richard Sainct y Stéphane Peterhansel, en motos y coches, afrontan la última semana del Dakar en el liderato. Ambos fueron los mejor parados de una semana de gran dureza, que se cobró numerosos abandonos, entre ellos los de la mayoría de pilotos españoles, como Joan Roma y Jordi Arcarons.

El italiano Fabrizio Meoni perdió más de 40 minutos en la décima etapa. Después del enfado por la avería salió enrabietado en la undécima etapa, a la que imprimió un ritmo frenético para recortar casi diez minutos al líder. El vencedor del Dakar en 1999 y 2000, no obstante, se mantiene tercero en la general, a 28 minutos y un segundo de Sainct y a 16’46” del también francés Ciryl Desprès. El español mejor clasificado, después de los abandonos de Isidre Esteve y de Nani Roma –que sufrió una caída y sufrió una pequeña fractura en una mano–, es Marc Coma, noveno en la general a dos horas del primero. En coches, el triunfo en la última etapa libia correspondió al francés Stéphane Peterhansel, que mantiene a raya en la general a su compañero, el japonés Hiroshi Masuoka. El triunfo, salvo algún accidente como el que sufrió Kenjiro Shinozuka, vencedor del rally en 1997, se lo jugarán los dos pilotos de Mitsubishi, separados por 16 minutos y medio, pues el tercero de la general, el belga Grégoire de Mevius, se encuentra a más de una hora y media del liderato. Josep María Serviá, octavo, es el mejor español, a 3h.22’59” de Peterhansel. La travesía por el desierto libio provocó numerosas averías se cobró numerosos abandonos, como los del francés Jean-Louis Schlesser, la alemana Jutta Kleinschmidt y el español Jordi Arcarons, que no pudo cumplir su objetivo de acumular experiencia en su primera participación sobre cuatro ruedas. La caravana del Dakar abandona Libia para adentrarse en terreno egipcio, después de una jornada de descanso en el oasis de Siwa, en las últimas etapas de la presente edición. La navegación por los grandes mares de dunas –algunas de ellas superan los 100 metros de altura– y una etapa sin ayuda del GPS, el paso por el Desierto Blanco, la península del Sinaí y los magníficos monumentos de Luxor son alicientes más que suficientes, además de la victoria, para que los supervivientes continúen disfrutando de la experiencia del desierto.