GIRO DE ITALIA
El espectáculo y Verbrugghe, protagonistas
Por Roberto J. Madrigal
2 min
Deportes20-05-2001
Al contrario de lo que sucede en otras grandes vueltas, en el Giro el espectáculo es el protagonista. Un recorrido variado, salpicado de media montaña, permite que la carrera se mueva desde la primera etapa. Por ahora, Rik Verbrugghe mantiene el liderato.
El prólogo de ocho kilómetros y la primera etapa, de media montaña, están haciendo del Giro una carrera vibrante, viva, peleada, alejada de los recorridos que dedican toda la primera semana a las etapas llanas, aburridas, que sólo se resuelven en llegadas masivas. La primera etapa estuvo salpicada de ataques: unos para dejarse ver, como los de Unai Osa (de iBanesto.com) o Gustavo Otero (de Kelme), dos corredores jóvenes y batalladores. Pero otros, como el de Marco Pantani, en la bajada del alto de Chieti, a 20 kilómetros de la meta, hicieron más daño. Con lluvia, una carretera resbaladiza, el afán por desquitarse de la exclusión del Tour y ayudado por las numerosas caídas, la volata prevista se quedó en un grupo de 16 corredores, con Pantani, Frigo, Camenzind, Olano y Verbrugghe entre ellos, dispuestos a conseguir cuanta más ventaja mejor, y otros como Garzelli, Casagrande, Savoldelli, Gotti o Jan Ullrich (un poco pasado de peso el alemán) en el grupo trasero, que perdió medio minuto en la llegada. Deberán estar atentos estos favoritos para no perder el Giro en un corte en las primeras etapas. Si iBanesto.com y Kelme se dejaron ver en las etapas, el equipo ONCE se destapó en el prólogo. A pesar de que un golpe de estrategia llevó al liderato al belga Rik Verbrugghe, un buen contrarrelojista que aprovechó el viento a favor al salir antes que los favoritos, mediada la etapa, el equipo ONCE demostró que en las etapas contra el crono tiene mucho que decir: aunque Jan Hruska no pudo revalidar el triunfo del año pasado (entonces en las filas del Vitalicio), el checo, el desconocido Rene Andrle, Isidro Nozal y Abraham Olano terminaron entre los diez primeros. Durante la primera semana de competición esperan sobre todo etapas llanas, que no favorecen a los equipos españoles, aunque salpicadas con montaña, para que algún corredor se deje ver e intente algún triunfo en solitario, pero sobre todo para que los aficionados al ciclismo disfruten de un buen espectáculo. El Giro promete emociones y vértigo; para no perdérselo.