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ESTATUTO DE CATALUÑA

Tres años de parón en el Constitucional

Fotografía Montilla, en un acto con jueces catalanes (FOTO: R. Moreno. www.gencat.cat)

Montilla, en un acto con jueces catalanes (FOTO: R. Moreno. www.gencat.cat)

Por Rocío Linares RamosTiempo de lectura2 min
España28-11-2009

El Tribunal Constitucional da plantón, de momento, al Estatuto de Cataluña. Desde el verano de 2006 está en duda su constitucionalidad, sobre todo tras el recurso presentado por el Partido Popular. Como si al reloj de los magistrados se les hubiera acabado la pila, el tiempo pasa y la esperada resolución no llega. Hace meses parecía que el final llegaría en verano. Ahora, antes de Navidad.

Durante el largo y complicado veredicto, en el que más de 40 artículos serán leídos, interpretados, analizados y re leídos, el ambiente en el exterior está cargado. Por el tiempo, las opciones, las consecuencias, las causas… todas las preguntas circulan creando corrientes de opinión y lo más discutido versa sobre la imparcialidad del Tribunal Constitucional. Desde el pasado verano, se considera su división en dos bloques no equitativos, siendo el lado conservador mayor en su número. El tope social no es la opinión, sino la acción. Medios de comunicación catalanes elevan sus quejas por la situación y las difunden masivamente creando un conflicto que salpica a todas las esferas. Tampoco se descarta la movilización de la sociedad que pretende simbolizar una respuesta unitaria de la Comunidad de Cataluña reflejada en todos los ámbitos, político, mediático y social. Mientras las mentes a favor dan el paso, el Tribunal no quita el sello de “pendiente” a una Ley Orgánica que ya ha dado sus primeros titulares con el Tribunal Superior de Justicia autonómico. Dudas sobre el texto La contra ha empezado con su oposición a la categoría de “nación” para la Comunidad Autónoma y a los recién incorporados “símbolos nacionales”, usados para justificar la independencia y la nacionalidad catalanas. La historia es quien consolidaría estas premisas. El debate del lenguaje resurge. Ahora el deber es conocer el catalán, además de español y se añade la intención de eliminar cualquier tipo de discriminación manifestada en este aspecto. El listado de competencias se amplía y algunas de ellas recogidas en cuencas hidrográficas han causado una gran discrepancia con otras comunidades. Economía, exterior y relación con el estado también están en el punto de mira de las quejas. Así como un listado de derechos, deberes y principios rectores aplicables únicamente al a población de la comunidad. En época de recortes no es de extrañar que se intente reajustar tanto una ley como un presupuesto. Aunque se diga que pedir no cuesta, en este caso, lo que más cuesta es la decisión. El Tribunal Constitucional está en el punto de mira de las curiosidades. Los vaticinios y juicios de la población, contaminan el clima de espera. El Estatuto, ante el Tribunal, está advertido de tener que someterse a un cambio. Después de tres años en la mesa de operaciones, no sabe cuál puede ser el resultado.