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PAKISTÁN

El periodista secuestrado podría haber sido asesinado

Por Elena VillegasTiempo de lectura2 min
Comunicación02-02-2002

La confusión es el máximo exponente en lo relativo a la situación del corresponsal del The Wall Street Journal, Daniel Pearl, secuestrado desde el 23 de enero por el grupo Movimiento Nacional para la Restauración Paquistaní. Un correo electrónico anuncia su muerte, mientras una llamada telefónica presenta un nuevo ultimátum.

Daniel Pearl ha sido ejecutado, según un correo electrónico recibido el viernes 1 de febrero en la redacción del periódico para el que trabaja, The Wall Street Journal. Sin embargo, la llamada al Consulado de Estados Unidos en Paquistán, de quien se identificó como uno de los secuestradores, aseguraba que el periodista seguía vivo y presentaba un nuevo ultimátum: el plazo se extiende a 36 horas; una vez pasadas, si no se han pagado dos millones de dólares (2,35 millones de euros) al Movimiento Nacional para la Restauración de la Soberanía Paquistaní, ni se ha excarcelado a Abdul Salaam, ex embajador talibán en Paquistán, Pearl, de 38 años, morirá. La anterior condición impuesta a cambio de su liberación era la optimización de las condiciones de los presos de Guantánamo. Colin Powel, Secretario de Estado estadounidense, afirmó, el pasado jueves, que no habrá ningún tipo de negociación con el nuevo grupo paquistaní. Tanto el correo como la llamada telefónica son verídicos, pero el Departamento de Estado ha admitido la inviabilidad de la verificación de ambos. Daniel Pearl fue retenido el 23 de enero en Karachi, donde se encontraba para entrevistar al líder de la secta musulmán Tazeemul Fuqra, próxima a Al Qaeda. El Movimiento Nacional para la Restauración de la Soberanía Paquistaní considera a Pearl miembro de algún servicio de inteligencia y, en concreto, de la CIA o el Mossad israelí, supuesto que ya ha sido desmentido por la CIA y por el diario. Los raptores, en uno de los correos enviados al rotativo afincado en Nueva York, manifiestan que, después de Pearl, otros informadores de Estados Unidos correrán la misma suerte. Daniel Pearl no es el primero. Otros colegas profesionales han sido secuestrados desde que comenzó el contencioso en Afganistán. Yvonne Ridley, Michel Peyrad y Ken Hechtman, también acusados de espionaje, fueron liberados. De momento, la policía paquistaní, que ha detenido a una persona y prosigue las investigaciones en estrecha colaboración con el FBI, busca el cuerpo sin vida de Daniel Pearl entre unas 400 tumbas del cementerio de Karachi.