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ANÁLISIS DE LA SEMANA

María no Raja hoy

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura3 min
España31-08-2003

Ya comienzan los chistes: el que se ha tomado como titular está sacado del chat de una emisora de radio. Rajoy, que es muy socarrón e irónico, seguro que se tomará las bromas con mucho sentido del humor: cintura política no le falta. Cásese, aprenda gallego y después hablaremos de lo suyo, cuentan que le dijo Fraga. Se casó y tuvo un hijo. Y de lo suyo en Galicia, que es lo que Fraga le ofrecía, no quiso saber nada. En una página de las Nuevas Generaciones del PP, se decía lo siguiente y poco más sobre él: “Hombre de confianza de Aznar, se ha resistido a que hicieran de Galicia su destino político”. Ser discreto, el primero de ninguno pero el segundo de todos le ha convertido en el candidato del consenso, quizás uno de los motivos principales que han llevado a Aznar a decidirse por él. Lo que hará y cómo no lo sabemos. Pero sí sabemos lo que ha hecho; y no es poco. Su experiencia de Estado, de Gobierno y de Partido es quizás lo más característico de Mariano Rajoy como candidato, y lo que le diferencia de cualquier otro de los que ha haya tenido la democracia. Quizás con Mariano Rajoy se inaugura una nueva raza de candidato: hombre político y rodado que conoce el Estado palmo a palmo, fuego a fuego, alguno de los cuales ha tenido que apagar desde que acompaña a José María Aznar. Conoce los Ministerios en los que se cuecen las políticas más controvertidas del momento: Administraciones Públicas, luego el modelo de Estado Autonómico, los traspasos competenciales y el proceso de descentralización; Interior, luego la política antiterrorista, los problemas y riquezas de la inmigración, la inseguridad ciudadana, el tráfico, las drogas, las mafias... Conoce Educación y Cultura, que es todo un lujo ¡Un candidato que ha escrito prólogos de libros! –al menos de uno-. Pero Aznar sigue siendo, de momento, el protagonista indiscutible: el hombre en el que nadie creía porque no tenía el carisma de Felipe González, pero que ha marcado un estilo que le deja como herencia al Partido Popular. Ha demostrado que el relevo es posible sin traumatismos y sin paralizar e hipotecar el futuro de un partido; que las promesas cumplidas son posibles en política, y las convicciones por criterio a la hora de tomar decisiones son buenas guías: “Me voy por una convicción y porque creo que es lo mejor para mi país y para mi partido”, repetía esta semana en Quintanilla de Onésimo. El centro Reformista fue su ideología sin ideología, y el Centro Reformista Renovado será el horizonte que Rajoy construirá, según ha anunciado Javier Arenas. A la oposición le ha pillado desprevenida: el adelanto de la noticia ha ensombrecido el documento socialista sobre su modelo de Estado. Poco han podido explicar sobre su propuesta: la prensa sólo quería la reacción de Zapatero al nombramiento de Rajoy. Y Zapatero se alegra. Contaba Antonio Burgos que Rajoy comentaba en una ocasión: “Quizá la sucesión es como el Gran Prix de La Primera de TVE y hay que ir superando pruebas. Cualquier día Aznar me suelta una vaquilla en los jardines de la Moncloa ...” No serán vaquillas, sino verdaderos dragones las próximas misiones de Rajoy, empezando por mantener la cohesión en el partido, diseñar el programa electoral de 2004, las listas electorales y las controvertidas campañas autonómicas de la bloqueada Comunidad de Madrid, Cataluña y europeas. Ser elegido es un privilegio. Ser el elegido, una responsabilidad.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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