EL REDCUADRO
El sucedido
Por Antonio Burgos
3 min
Opinión31-08-2003
Aparte de participio pasivo del verbo bastante regular que hemos conjugado como canción-chopito del verano, "sucedido" es un nombre. Significa suceso inesperado, anécdota divertida, a veces con visos de ficción por sorprendente. La narración popular, del Conde Lucanor a las memorias de Imperio Argentina, está llena de sucedidos. Un famoso narrador de sucedidos, el humorista Paco Gandía, incluso tiene que insistir en su verosimilitud, a fustazos con su latiguillo: "Esto es verídico". Hay muchos sucedidos en la sucesión de Aznar. Esto es verídico: al menos en el habla coloquial, Mariano Rajoy le ha quitado el puesto al Príncipe de Asturias, que parece que no está mucho por la labor. Un inglés monárquico que llegase el sábado de vacaciones a Marbella y oyera hablar tanto del sucesor, creería que estaban refiriéndose a Don Felipe. Nequaquam. En el Reino de España, hoy por hoy, no hay más sucesor que Rajoy. Cuya digitalización ha "rajoy-dido" a muchos, entre los que gracias a Dios no me encuentro. Ya era hora de que podamos elegir de presidente a un señor con toda la barba, ahora que barba ya sólo llevamos las personas de orden y no los artistas trincones del "no a la guerra". Rajoy es un señor que para darte tranquilidad en los momentos más difíciles va y enciende un puro. No sé cómo Altadis quiere cerrar fábricas, con la de cajas de puros que se fumaría Rajoy cuando lo del chapapote. Ni Rato ni Gallardón. El más "rajoy-dido" ha sido Javier Arenas. Lo de Arenas es el más increíble sucedido de la sucesión. Para explicarlo tiene que venir Paco Gandía y decir a los incrédulos: "Esto es verídico". A Aznar no lo han sucedido, porque Aznar seguirá mandando en lo suyo, en plan González. Con música de dulzaina castellana, dirá la letra de su famoso fandango: "Me voy, pero no me voy/ me voy, pero no me ausento...". Hoy por hoy, el verdaderamente sucedido es Arenas. Por el precio de uno, de un Rajoy, Aznar ha nombrado a dos sucesores: uno para el Gobierno y otro para el partido. Todos sabíamos que Aznar quería irse. Pero Arenas, qué iba a a querer irse. Estaba encantado de haberse conocido como secretario general del PP. Sin comerlo ni beberlo, Arenas ha perdido la secretaría de Génova como perdió aquel barco del arroz llamado Ministerio de Trabajo cuando pusieron a Pimentel, lagarto, lagarto. ¿Cómo se puede llegar de secretario general de un partido a vicesecretario? No daré la respuesta clásica del banderillero de Belmonte. Son los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa de Génova. Arenas lo hace tan bien donde quiera que está, que de vez en cuando Aznar, para agradecerle los servicios prestados (por ejemplo, haber acabado con el agujero de la Seguridad Social que dejó González), va y lo cesa: "Javier, estoy tan contento contigo que te voy a quitar". Ahora lo ha "rajoy-dido" mandándole el motorista de la vicesecretaría. Por eso Arenas en los mítines que da en su tierra canta siempre con tanto sentimiento lo del himno: "Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos". Que traducido resulta: "Virgen de Fátima, por lo menos como estaba... Como estaba Rajoy, de vicepresidente del Gobierno".
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Antonio Burgos
Columnista del diario ABC
Andaluz, sevillano y del Betis
** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor