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APUNTES DE BANQUILLO

Makelele, go home!

Fotografía

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura3 min
Deportes31-08-2003

Los deportistas tienen un trabajo muy particular. En un máximo de veinte años deben tratar de solucionar, al menos en lo económico, el resto de su vida. Así se entiende que un futbolista quiera estar bien pagado, y en algunos casos, que le suban el sueldo. Pero negarse a trabajar por capricho personal, incumplir un contrato sin un motivo de fuerza mayor… Así ha hecho Claude Makelele, que se siente agraviado con respecto a los cracks que comparten vestuario con él, porque como hace filigranas, mete goles y vende miles de camisetas, tiene derecho. Pero Makelele no tiene nada de crack, por más que se haya propuesto robar el protagonismo a Beckham y Ronaldinho, dos que sí han demostrado que valen lo que cuestan. Un buen día, el hombre decidió que 300 millones de pesetas no era un buen sueldo, que valía más. Así que dejó caer una charla con el presidente del Real Madrid, con una supuesta promesa de que si un equipo pagaba una millonada por él, lo dejaba marcharse. Y aparece el Chelsea, pero Florentino Pérez entiende hay un contrato en vigor, que si quiere cobrar más, el francés debe aceptar las condiciones del club o esperar a quedar libre. En ésas, a Makelele le da una pataleta y dice que no se entrena, luego que está malito y tiene una crisis de ansiedad. Que casualmente, se cura de la noche a la mañana en la selección francesa. Jorge Valdano, en un arranque de comprensión, prefiere no quedarse con el problema en casa y negocia la venta. Cuando está solucionada, aún viene el jugador y su representante a reclamar la minuta, y de paso amenaza con retirarse del fútbol. ¡Ganas de joder la marrana!, con perdón. Estas cosas pasan por no verlas venir: el Madrid se trajo a Makelele porque se negó a entrenar con el Celta en su día y forzó su salida. Pero no es igual Vigo que el Santiago Bernabéu. El jugador no lo ha entendido, y con suerte si aprende algo de tener que renunciar a un pico de millones por irse con prisas. Si no quería jugar en el Real Madrid, ¿por qué firmó un contrato de cinco temporadas y no de dos? Tampoco negoció una cláusula para revisar el sueldo según su rendimiento. Podrá ser uno de los mejores centrocampistas del mundo, pero este gabacho es un personajillo egoísta, caprichoso, envidioso y mal aconsejado que no está a la altura del club que le paga. Gente como McManaman, Munitis, Hierro, Del Bosque, Flavio, Solari y Morientes tienen muchos más motivos para quejarse de que el Real Madrid les ha hecho una perrería: ser despedidos o forzados a marcharse a otro equipo. Sin embargo, los más han optado por un prudente silencio, e incluso algunos, con la que les ha caído, han sabido ser agradecidos con todo lo que les ha aportado el Real Madrid y se enorgullecen, aún, de haber pertenecido al club más grande del mundo. Saber entender que las circunstancias cambian, aunque comporte un disgusto, distingue a los caballeros de los mediocres. Makelele debería mirar en sus compañeros algo más que el sueldo. Necesita aprender a ser humilde.

Fotografía de Roberto J. Madrigal