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EL CONTRAPUNTO

Mi pensión

Por Juan Emilio MaílloTiempo de lectura2 min
Opinión18-06-2001

El informe de la OCDE sobre pensiones no acierta, pero avisa. No olviden que esos informes suelen estar encargados por los Gobiernos de turno, en este caso, el español, y con más visos de provenir de Economía que de Trabajo. Las recomendaciones de la OCDE nos ponen en el peor escenario posible. Para el Gobierno, perfecto. Ahora se pueden colgar la medalla de garantizar el sistema público de pensiones. Pero el informe de la OCDE, por desgracia, no va desencaminado. Alerta de riesgos evidentes, como el envejecimiento de la población, y de otros que no lo son tanto. Ahora mismo, cada mes se destinan 700.000 millones de pesetas a pagar pensiones, para pagar a cerca de ocho millones de pensionistas, que cobran una pensión media que no llega a las 82.000 pesetas. El problema es que dentro de unos años habrá muchos más pensionistas, y dudo mucho de que las cuentas de la Seguridad Social, fundamentalmente sus ingresos, estén tan boyantes como en este momento, de ciclo alto de la economía. Ningún Gobierno va a osar eliminar el sistema público de pensiones tal y como hoy lo conocemos. Lo que sí pasará, antes o después, es que se llegue a un gran pacto de Estado que, si no obligue, sí recomiende suscribir sistemas privados de pensiones. La razón es que nuestra pensión media bajará. Cobraremos menos -proporcionalmente-, y no tendremos más remedio si queremos mantener nuestro nivel de vida que suscribir algún tipo de seguro privado. Es cuestión de tiempo. Ahora ningún partido lo va a decir públicamente. Pero en los corrillos, en los famosos off the record, son pocos los que niegan la conveniencia de suscribir un seguro. Como muestra, un botón. El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, cuyo sueldo debe estar algo por encima que el suyo y que el mío, no lo ha dudado. Confía en su pensión pero, por si acaso, también tiene la privada. Y si él lo hace, por algo será.

Fotografía de Juan Emilio Maíllo