ACHIQUE DE ESPACIOS
Bochorno cañí
Por Nacho García Barco
2 min
Deportes10-06-2001
Aunque el calor ya forma parte, definitivamente, de nuestro día a día -salvo alguna excepción en forma de lluvia-, el bochorno le ha ganado el pulso en los primeros avances del verano. Pero nada que ver con la meteorología, sino con el sainete que se ha montado en nuestro fútbol por unos pasaportes falsos de más. Con la Liga coleando y el telón a medio echar, el escándalo se ha apoderado del deporte nacional por culpa, como siempre, de los de siempre. Y ésos no son otros que los que mandan. Primero los directivos, que fichan por fichar, sin saber lo que meten en su propia casa, cegados por el afán de unos triunfos y títulos que luego nunca llegan; y luego los máximos organismos, con la Federación y la Liga de Fútbol Profesional al frente. Ahora, entre unos y otros, nos han dejado un fútbol español sospechoso y sucio. Varios equipos han utilizado pasaportes falsos para que sus jugadores extracomunitarios dejasen de serlo. Algunos lo han hecho sabiéndolo desde el origen, pagando incluso por esos falsos documentos. Toledo en el Espanyol, Bartelt en el Rayo, Álvaro y Baiano en Las Palmas, son algunos de los nombres por los que ha alzado la voz el Racing de Santander. Los cántabros piden que se congele la clasificación, sobre todo por el flagrante caso de los canarios, que, convencidos del papelón que estaban haciendo, hasta han retirado la tarjeta de residencia a sus jugadores. Mientras los racinguistas amenazan con no jugar, mientras el fútbol nacional espera impaciente una respuesta rápida que no ponga en peligro el desenlace del campeonato, la Federación y la Liga dan la callada por respuesta. Es necesario que alguien aclare todo lo que está sucediendo. Todo aquel que haya cometido un delito debe ser castigado cuanto antes. Por eso la solución a todo este circo que se ha montado debe conocerse ya, porque dentro de unos meses o un año puede ser demasiado tarde. Es imposible que la Liga se pare, que la clasificación se congele, pero el que la hace debe pagarla. Aunque los que mandan estén pensando más en las vacaciones y hayan permitido este bochorno cañí.
