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REINO UNIDO

Blair, el "centrista radical"

Por David HurtadoTiempo de lectura2 min
Internacional08-06-2001

Uno de los políticos europeos más alejado de los extremos políticos se define como radical. El líder de los laboristas británicos, Tony Blair, se declara abiertamente como un "centrista radical". Su Tercera Vía se ha vuelto a ver refrendada por la victoria lograda el jueves.

Tony Blair es un hombre de carisma. Una fama que se ha ganado a pulso con actuaciones que han llegado al ciudadano inglés: desde su reciente baja por paternidad, pasando por ser un gran aficionado al tenis, hasta haber sido parte de un grupo de rock en su juventud. Fue precisamente en ella cuando se afilió al Partido Laborista, pese a que su padre era más partidario de la tendencia conservadora. Sin embargo, su idea de la sociedad y su concepto de la comunidad, acorde con sus ideales cristianos, le acabaron llevando a las filas laboristas. Como su padre, fue abogado tras licenciarse en Derecho. Desde entonces, ha ido escalando progresivamente puestos dentro del Partido. En 1983 consiguió su primer puesto como diputado, lugar que conservó hasta que en 1994, cuando era portavoz de Interior del Parlamento y tras la muerte del anterior líder laborista, John Smith, se encargó de la dirección del Partido Laborista. Comenzó a diseñar las bases del futuro y acuñó términos como "nuevo laborismo" o "Tercera Vía" para designar a un partido que apuesta por el centrismo como base fundamental. Con la victoria conseguida en 1997 acabó con 18 años de Gobierno conservador y ya durante ese primer mandato demostró su capacidad de diálogo al lograr poner fin al terrorismo en Irlanda del Norte a través de la firma del Acuerdo de Paz con el grupo terrorista IRA. Blair, de 48 años y con cuatro hijos, se convirtió en 1997 en el primer ministro más joven de la historia inglesa. Su llegada refrescó la imagen de su país en Europa con un político que cae simpático y que ha entablado buenas relaciones con la mayoría de dirigentes de la Unión. Su imagen pública se ha fraguado gracias a su talante moderado y democrático, que convirtieron la llegada de Blair en una nueva etapa para el Laborismo y para Reino Unido.

Fotografía de David Hurtado