ANÁLISIS DE ESPAÑA
La ingratitud de los ‘arrantzales’
Por Alejandro Requeijo
2 min
España23-11-2009
En pleno tiro y afloja con los piratas, el Gobierno pidió a familiares y oposición que aparcasen sus críticas hasta a la resolución del conflicto. Tenía lógica. Cada vez que alguien cuestionaba las decisiones del Ejecutivo, le restaba fuerza en la negociación con los secuestradores. Pero lo que no puede pretender el Gobierno es aplicar un manto de silencio ante lo que ha sido un mes y medio de caos e improvisación, que sólo se ha solventado con ceder al pago de un estratosférico rescate, dejando en el camino una serie de precedentes que podrían costar muy caros en el futuro. La mejor manera de dar respuesta a las críticas es poner medidas para que esta imagen no se vuelva a repetir. Reforzar los barcos con seguridad privada o reformar el Código Penal son parches a un problema cuya solución no compete sólo a España. El Gobierno debe impulsar la labor de concienciar a la comunidad internacional de que la piratería en aguas del Índico exige una respuesta global. Una estrategia conjunta que va desde investigar los despachos de abogados de Londres a trabajar en la estabilidad de un país como Somalia en el que sus jóvenes ven los secuestros en alta mar el camino más corto para solucionar una vida amenazada por la miseria y la corrupción. Pero sobre todo, y ahora que ya se puede, es momento también de preguntarse por la actuación de los responsables del ‘Alakrana’. Es importante recordar que, posiblemente, nada de esto habría pasado si el atunero no se hubiese salido de la zona de seguridad controlada por la misión internacional Atalanta. ¿Quién dio la orden? Que bandera portaba el barco en el momento del asalto es otra pregunta que no debería quedar sin respuesta. De paso, tanto familiares como tripulación podrían mostrar algo más de humildad y agradecimiento al Gobierno de un país que, con sus errores, ha luchado hasta el final para solventar la situación sin ninguna baja. En lugar de eso, al menos la cuota vasca de la tripulación y su entorno, han mostrado una imagen de ingratitud lamentable. Se negaron a acudir a las Islas Seychelles con el avión militar que puso a su disposición el Ministerio de Defensa. De su actitud se desprende un tufillo desagradable. Si no están contentos, que expliquen quién ha pagado los dos millones y pico que ha costado salvarles la vida. Según parece, de momento lo han adelantado todos los españoles. En el ‘Alakrana’ viajaban 16 marineros españoles -ocho vascos y ocho gallegos-. Pero además, ocho de Indonesia, cuatro de Ghana, tres de Senegal, dos de Costa de Marfil, dos de Madagascar y uno de Seychelles. Si no están contentos, que les pregunten a sus compañeros que es lo que han hecho por ellos sus respectivos gobiernos.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio