ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Oriente acapara la atención
Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional21-06-2009
Oriente acaparó la atención de la actualidad internacional durante los últimos siete días. En concreto, Oriente Próximo y Oriente Medio. En el primero, la cuestión palestina-israelí sigue dando mucho de lo que hablar a pesar de que lleva décadas intentándose encontrar una solución. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ofreció la semana pasada un esperado discurso en el que abordó el presente y el futuro de Israel y, cómo no, también se refirió al conflicto con Palestina. Las palabras y planes de Netanyahu crearon gran expectación, primero por la atomizada composición de su Gobierno, y segundo por el mensaje que semanas atrás lanzó el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al mundo musulmán –y en el que también habló de un fututo Estado palestino–. Coincidencias de la vida, o no, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, también se reunió la semana pasada con su homólogo israelí, Avigdor Lieberman, quien en más de una ocasión ha hecho polémicas declaraciones. En cualquier caso, si se quiere resolver el asunto palestino-israelí es necesario que las partes implicadas –con el apoyo de la Comunidad Internacional– se involucren al máximo y estén dispuestas a ceder en sus pretensiones. En Oriente Medio, Irán sigue siendo noticia más de una semana después de conocerse que el actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, había revalidado su mandato al imponerse en las elecciones. Las sospechas de fraude electoral están muy presentes y los seguidores del oficialmente derrotado Mir Husein Musavi han salido a la calle a protestar pese a las prohibiciones impuestas por el régimen del ayatolá Jameini. Varias personas han muerto durante las manifestaciones y la tensión es inmensa y puede estallar en cualquier momento. Dada la situación y las características políticas de Irán, es muy difícil que Musavi logre demostrar las irregularidades que denuncia. En este caso, el Consejo de Guardianes debería probar fehacientemente que todo el proceso fue limpio, pero no parece que vaya a ser así. La anulación del resultado de los comicios y unas nuevas elecciones –con garantías y, si es posible, observadores internacionales– podrían resolver la cuestión. Si todo sigue igual, el régimen iraní tendrá un problema porque la sombra de la duda se ha extendido sobre gran parte de la población.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD