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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Rajoy se gana un respiro

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España01-03-2009

De tanto sonreír casi se le disloca la mandíbula. El brillo de sus ojos reflejaba que al menos esta vez el gesto no era forzado ni obligado, sino real, sincero. El incipiente sudor de sus sienes demostraba que esa no era la noche para guardar las formas. Era una noche sin corbata. Rodeado de los suyos. De los suyos de verdad. Allí estaban, escoltándole, González Pons, De Cospedal, Trillo, quien se resiste a los tiempos y a las purgas como una mala hierba. Allí no estaba ni Esperanza Aguirre, ni Gallardón, ni Aznar. Era su momento. Rodeado también de simpatizantes con banderas y gritos de apoyo. La última vez que el respetable se arremolinó frente al 13 de la Calle Génova de Madrid fue para pedir su dimisión. Votantes de base furiosos porque en el nuevo PP con el que capeó su segunda derrota en unas generales no cabían personas como María San Gil u Ortega Lara. Esta vez a Rajoy tan sólo le faltó soltar un grito bien fuerte. De esos ininteligibles que no dicen nada. Tan sólo ruido que sale de las entrañas. No es rabia, ni dolor. Tan sólo deshago. Y eso que lo que había en liza no eran unas elecciones generales. Ni siquiera unas autonómicas. Pero los resultados del 1-M le acababan de devolver la mayoría absoluta en Galicia. Mientras en el País Vasco, perdía dos escaños y un chorreo de votos. Sin embargo, el PP vasco nunca ha sido tan determinante en un escenario electoral como en el que se presenta a partir de ahora. Desde que Rajoy asumió el liderazgo del PP se ha enfrentado a un total de diez noches como esta. Pero las alegrías han sido más bien escasas. Atendiendo a los números, la única victoria, aunque pírrica, fue la de las municipales de 2007. Rajoy se la apuntó como suya por superar al PSOE en votos, aunque perdió en alcaldías. Todo lo demás derrotas. En todo este tiempo además el líder del PP ha tenido que ver cómo el discurso de “el PSOE es el partido que más se parece a España” se materializaba en plazas tradicionalmente nacionalistas, donde el PP se desangra cada vez un poco más. Y cuando el partido se salía en las urnas como en Madrid o Valencia, el éxito llevaba el sello de otros, lo que minaba aun más su cuestionado liderazgo. Por eso el 1-M sabe especialmente a victoria. Y a victoria personal ya que tanto Feijóo como Basagoiti son apuestas suyas frente a la oposición de muchos. Sabe a victoria sobre todo por lo acontecido en las últimas semanas en las que los titulares eran para espías y empresarios corruptos. Sabe a victoria por lo acontecido en los últimos meses, desde el cónclave de Valencia a la ruptura con UPN en Navarra. Sabe a victoria pese a que, visto en plano comparativo con el PSOE, no sea mucho más que un empate. Tras el 9-M Rajoy sorprendió con su intención de intentarlo una tercera vez más. Pero él sabe que su horizonte no son las generales de 2012, sino el Congreso del PP de 2011. Sabe que para llegar vivo a ese examen final ante los suyos tiene que sacar buena nota en los tres exámenes parciales que le separan de esa cita. Y de momento, en el primero ha sacado algo más que un aprobado. A la vuelta de la esquina asoman ya los comicios europeos de junio y, más adelante, las autonómicas y municipales. Pero ya habrá tiempo para preocuparse por eso. Al menos esta vez, Rajoy se fue a dormir con una sonrisa.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio