ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
La complejidad política israelí
Por Isaac Á. Calvo
1 min
Internacional15-02-2009
Israel mantiene su cuota de protagonismo en la actualidad internacional. Hace poco más de un mes fue con el conflicto que tuvo con el Movimiento de Resistencia Islámico (Hamas) y ahora lo es por las elecciones. Como era de esperar, los comicios israelíes han deparado casi un empate técnico entre los partidos Kadima –hasta ahora en el Gobierno y con Tzipi Livni como candidata– y Likud –con Benjamin Netanyahu como líder indiscutible–. Con este resultado y con la atomización del voto para las pequeñas formaciones, el panorama a la hora de formar un gobierno se presenta como un reto tanto para Livni como para Netanyahu. Los partidos minoritarios, individualmente, han conseguido pocos escaños, pero hay tantos que juntándose varios con tendencias parecidas adquieren un gran peso político que se antoja imprescindible para lograr un acuerdo. Miembros del Kadima y del Likud, cada uno por su lado, están buscando apoyos que les permitan constituir un Ejecutivo. En caso de conseguirlo, el inconveniente de este tipo de gobiernos es su inestabilidad, aspecto que no beneficia a ningún Estado y menos a Israel, dada su situación geopolítica y sus características sociales. Otra posibilidad es que se baraja es que Livni y Netanyahu se unan y sólo necesiten el apoyo de una tercera fuerza política de tamaño mediano. En este caso, la complejidad se halla en saber quién será el nuevo primer ministro. Livni ya conoce lo que es estar en un Gabinete, de hecho, hasta la fecha, era ministra de Exteriores. Netanyahu es un veterano en estas lides, tiene carisma y ya fue primer ministro. La lucha de egos puede ser determinante.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD