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ACHIQUE DE ESPACIOS

Ni contigo ni sin ti

Fotografía

Por Nacho García BarcoTiempo de lectura2 min
Deportes16-09-2001

El debate sobre la adaptación al sistema de juego de Zidane ha dejado paso a asuntos más serios. Ya tuvieron bastante los ignorantes con discutir al francés, que -dicho sea de paso- comienza a estabilizarse. Por eso Vicente del Bosque se ha quitado un peso de encima porque ha visto y comprobado que su fichaje estrella va a más. Se vio el pasado sábado sobre el césped del Ruiz de Lopera: el marsellés está más cómodo y participa más en el juego del equipo. El gol, además, deberá darle una pizca de moral a un futbolista que no tiene igual en esta Liga española. Lo digo ahora, con sólo tres jornadas disputadas, porque no he visto a nadie con la capacidad técnica y creativa que tiene el francés, con la facilidad para el regate, para amansar la pelota y para hacer disfrutar al público. Si las circunstancias le acompañan, estamos ante uno de los mejores futbolistas que han jugado nunca en España. Pero vayamos a lo importante. Respira Del Bosque por ese lado, pero pide auxilio por otro. El Real Madrid se ha metido en un túnel sin salida que le está llevando hacia el abismo. Tres jornadas y un solo punto sumado es el saldo de un equipo lleno de incógnitas y de dudas. Ya no se sabe si el técnico blanco se apunta a la moda de las rotaciones en el equipo titular para refrescar a sus jugadores o por falta de confianza en alguno de ellos. De todo un poco debe haber, sobre todo porque hay cosas que no tienen mucho sentido. A saber: que Casillas salve a su equipo en Roma y se quede en el banquillo cuatro días más tarde; que Karanka sea de lo mejorcito de esta Liga y dé paso a un Iván Campo que ni siquiera era suplente, que comprenda que a su equipo le conviene jugar con un centrocampista y ponga al más blandito, a Celades y no a Makelele. Demasiadas preguntas sin respuesta que el tiempo se encargará de responder. Lo único cierto en toda esta historia es que todos tienen algo de culpa en lo que está pasando. Primero, los jugadores por los excesivos errores defensivos, de falta de concentración, de falta de puntería que ofrecen partido a partido; segundo el presidente, por no hacer caso a su entrenador y darle el tan necesitado central que en realidad le falta al equipo y que ahora echa en falta. En definitiva, todo un cúmulo de cosas que tienen al Madrid metido en el pozo de la clasificación. Lo peor de todo es que la paciencia de la gente tiene un límite y en el Bernabéu, precisamente, la paciencia no es de lo que más sobra.

Fotografía de Nacho García Barco