TOROS
El calendario de la casualidad
Por Almudena Hernández Pérez
2 min
Espectáculos31-08-2001
La historia ha querido jugar con el calendario del mes de agosto a la casualidad. Se ha ido Juncal (Paco Rabal) a descansar bajo un almendro a Águilas, cerquita de la Murcia torera, donde más de uno le echará de menos, toreros inclusive, ¿verdad Pepín Liria?
La historia, juguetona, o quién sabe quién, ha querido que agosto fuese de nuevo un mes a recordar. Hace más de cincuenta años moría Manuel Rodríguez Manolete en Linares, y José Tomás, más de cincuenta años después, se vistió de luces el 29 de agosto para reaparecer de una lesión que le ha tenido apartado del candelero taurino en el último mes. Regresó el de Galapagar y los alamares del Monstruo brillaron en el coso jienense. Pero estaba toreando José Tomás, que no es el mismo, ni es igual. Días antes, mientras el diestro madrileño se rehabilitaba el codo, Julián López El Juli quiso marcar en rojo los números del calendario del agosto. Hemingway tituló Verano sangriento a una novela que se adentraba en la rivalidad de dos toreros -de los grandes- en las ferias que durante este mes se celebran en España. Una de ellas, la de Bilbao, la afición la ha vivido en vilo un puñado de años después. La herida, todavía abierta, que El Juli tenía en un muslo se reflejaba en el rostro del torero, que protagonizó una valiente y triunfal tarde de toros el 22 de agosto. Al día siguiente, también en Bilbao, un toro del Puerto de San Lorenzo le mandó al hule de la enfermería, no sin antes despachar al animal que le había partido la boca. Como en las páginas de Hemingway, la sangre y la competitividad escribieron la crónica de esa tarde. El Juli vendía caro y Enrique Ponce quiso subir el precio de su toreo sabio. También lo hizo Juan Serrano Finito de Córdoba. Hasta entonces, los días de muchísimos diestros habían transcurrido en la carretera, de feria en feria, del norte al sur de España, del este al oeste, sin la preocupación, eso sí, de que el fantasma de la EEB asustase a los taurinos más que los arrimones de El Juli, Enrique Ponce y José Tomás. Lástima que en los últimos días del mes el recuerdo de Manolete y los más de quince años que hace que murió José Cubero Yiyo en Colmenar, se actualizase con el adiós de Juncal.