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Y ahora... ¡la legionella!

Por La SemanaTiempo de lectura1 min
Sociedad13-07-2001

La legionella es una infección pulmonar (neumonía) causada por la bacteria legionella pneumophilaque se desenvuelve en el agua y lugares húmedos. Cuando afecta a las personas, la bacteria suele proceder de los sistemas de distribución de agua de grandes edificios, torres de refrigeración, aires acondicionados o alcachofas de duchas.

La bacteria es muy resistente y puede sobrevivir mucho tiempo en una fuente de agua templada. La bacteria se extiende por el aire, por lo que las personas contraen la legionella al inhalar agua vaporizada contaminada (en el ambiente, procedente de un aire acondicionado enfermo, o al ducharse con agua contaminada). La bacteria llega a los pulmones y ahí se desarrolla la neumonía. Los síntomas de la enfermedad suelen aparecer en dos fases. Una primera en la que los dolores de cabeza, musculares, la debilidad y el cansancio se hacen patentes. En una segunda fase, aparecen náuseas, vómitos, tos, dolor de estómago, diarrea o fiebre. La enfermedad se incuba entre dos y 10 días. Son más proclives a sufrir esta enfermedad con mayor severidad y peor diagnóstico los fumadores y personas con problemas en el sistema respiratorio e inmunitario. La tasa de mortandad fluctúa entre el 5 y el 15 por ciento. Los tratamientos utilizados para curar esta enfermedad son los antibióticos, especialmente, macrolidos y quinolonas. Si el paciente no sufre otras enfermedades que empeoren su capacidad de respuesta, la recuperación es buena y rápida aunque algunas secuelas, como cansancio y falta de concentración, pueden permanecer varios meses. Por otra parte, si el paciente es muy fumador o tiene problemas respiratorios, la recuperación es más complicada.