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Zapatero, Llamazares y los viajeros muestran sus quejas a Iberia

Por Beatriz FernándezTiempo de lectura1 min
Economía12-07-2001

No hay quien entienda la actitud de Iberia y diferentes ámbitos sociales han arremetido contra Iberia. No se entiendo cómo una compañía decide cancelar todos los vuelos a las diez de la noche, por razones de seguridad, y pasadas cinco horas reanuda el tráfico aéreo.

El secretario general del Partido Socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido quien ha criticado más duramente a Iberia. El candidato de la oposición ha tildado la situación de "lamentable y esperpéntica". Zapatero exigió la comparecencia del Gobierno ante el Congreso para explicar qué es lo que está ocurriendo. Para Zapatero lo que ocurre en Iberia es causa de una "política de privatizaciones equivocada". Gaspar Llamazares, el coordinador de Izquierda Unida (IU) cree que el presidente de Iberia debe dimitir por su comportamiento. Los sindicatos mayoritarios, Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (UGT) hacen hincapié en la actitud del sindicato de pilotos SEPLA. Además, opinan que la fórmula del arbitraje es la solución definitiva para poner fin a veinte años de conflicto en Iberia. Pero los que verdaderamente sufren las consecuencias de los paros de Iberia son los viajeros. El aeropuerto de Barajas era un claro ejemplo del caos que provocó la suspensión de vuelos. Indignación y resignación eran dos pensamientos que planeaban sobre las mentes de los viajeros que debían tomar un vuelo cancelado. La falta de entendimiento entre la empresa y los pilotos afecta también a las acciones de la compañía. El pasado miércoles (11 de julio) cada título perdió casi un 3,5 por ciento. Por eso se está estudiando incluso compensar a los accionistas. Con los que Iberia sí ha alcanzado un acuerdo es con el sindicato de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA). Negociaban también el convenio colectivo (igual que en el caso de los pilotos) y ya han llegado a un pacto: la compañía accede a una retribución variable en dos puntos por encima del Índice de Precios al Consumo (IPC) para mejorar la productividad y de 2,5 puntos para el nuevo marco profesional. Se desvanece así la amenaza de la huelga de AENA.