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Perfil del nuevo presidente de Argentina

Por Ana Romero VicenteTiempo de lectura2 min
Economía18-05-2003

El nuevo Presidente de Argentina no cuenta con un gran atractivo físico. Pero cuenta con diez años de experiencia como Gobernador de Santa Cruz. El político, que tiene dos hijos, está casado con una mujer con propia carrera política y que probablemente no siga los pasos de Evita Perón o Hilda Duhalde.

Esto a muchos les da miedo: se preguntan hasta qué punto Kirchner se dejará influir por ella. Pero esto no debería ser el problema. Peores serán otro tipo de influencias y presiones a las que se tenga que enfrentar este Presidente, que cuenta con demasiados detractores y con poca esperanza social depositada en él. Néstor Kirchner nació hace 53 años en Río Gallegos, Santa Cruz. Desde muy joven sintió gran atracción por la política, a la que se dedicó tras finalizar la carrera de Derecho. Desde entonces no se puede decir que Kirchner haya pasado un minuto quieto. Durante sus años universitarios militó en una rama de la juventud peronista llamada La Tendencia Revolucionaria. Fue en esta asociación donde empezó a definirse un Kirchner pro peronista pero de cáliz más moderado (influencia de su incursión en el Movimiento Justicialista). Durante 1983 y 1984 ejerció la presidencia de la Caja de Previsión Social, cargo que abandonó para ejercer de Intendente de Río Gallegos hasta 1991. A partir de este momento la figura de Kirchner se lanzó al estrellato, eso sí, provincial. Se convirtió en el Gobernador de la Provincia de Santa Cruz, un puesto que, gracias a las sucesivas reelecciones, ha mantenido durante más de diez años. Aunque se ciernen muchas dudas sobre la política y gestión que ha llevado a cabo en Santa Cruz, la realidad es que esta provincia es de las más ricas y con menos tasa de paro de toda Argentina. De él se dice de todo, bueno y malo. Es normal. El cargo presidencial que va a ejercer tiene esos males menores. Se define como un hábil negociador -dice que pasa largas horas estudiando economía- pero para muchos esto no es suficiente. Le falta carisma, dicen sus detractores; capacidad de liderazgo que ni siquiera puede suplir con una buena imagen pública (hacen clara referencia el estrabismo que sufre y a su mala dicción). Para quienes defienden la personalidad de Kirchner aseguran que es una persona austera, eficiente y pragmática. Creen que de todos los candidatos que se presentaron a las elecciones, éste será el que más y mejor seguridad y unidad nacional proporcione.