EE.UU. apuesta por administrar el país durante al menos seis meses
Por Vicente García Gandía
2 min
Internacional13-04-2003
El futuro de Iraq está en juego y ante la reunión del martes en Nasiriya con los principales representantes de la oposición a Sadam el debate ente EE.UU. y Reino Unido sigue vivo. Mientras Blair apuesta por un liderazgo de Naciones Unidas en el gobierno post Sadam y en la legitimación del nuevo régimen, EE.UU. no da su brazo a torcer y quiere limitar el papel de la ONU a la administración de la ayuda humanitaria.
El martes se reúnen en Nasiriya el general Tommy Franks, máximo responsable del Mando central, un representante de cada grupo de la oposición al régimen de Husein, el enviado especial de la Administración Bush para Iraq, Zalmay Khalilzad, el futuro administrador civil de transición, el general Jay Garner, y un nutrido grupo de representantes del Departamento de Estado de Washington. A la espera de las propuestas concretas de cada uno de los líderes de la oposición a Sadam, EE.UU. ya tiene un plan entre las manos bastante estudiado. Bush apuesta por una etapa post Sadam dividida en tres fases fundamentales. Durante al menos seis meses, la primera etapa, el país pasaría a manos de una Oficina de Reconstrucción y Asistencia Humanitaria, dirigida por el general Tommy Franks, responsable de la invasión. Una organización que se dedicaría a asegurar las necesidades básicas de toda la población al tiempo que termina la campaña territorial en los últimos focos de resistencia. A partir de ese momento, la organización de ese proyecto de nación estaría encabezada por una autoridad iraquí interina formada por representantes de todas y cada una de las distintas etnias y comunidades religiosas. Esta nueva autoridad sería la encargada de convocar unas elecciones libres y democráticas al tiempo que elaboraría una Constitución. Y en última instancia, el Gobierno iraquí elegido por sufragio asumiría el control de todo el país y convocaría unas elecciones generales de acuerdo con la Constitución ya aprobada. Los plazos todavía no se han previsto pero todo apunta a que el destino de Iraq ya está escrito de esta manera. En el Departamento de Estado estadounidense tienen incluso un favorito que podría ganar toda esta carrera hacia la democracia: Chalabi, el máximo dirigente del Congreso Nacional Iraquí (CNI), que ha sido el principal grupo opositor al régimen de Sadam y ha estado siempre muy ligado a EE.UU. Mientras tanto, la UE ha renunciado ya a jugar una baza importante en la etapa post Sadam que comienza esta misma semana. Los Estados miembros parecen coincidir en que, tal y como establece la Convención de Ginebra de 1949, la responsabilidad de devolver la estabilidad a Iraq recae en el eje Bush-Blair. En esta misma línea se expresaba el embajador de España ante la ONU, Inocencio Arias, al asegurar que sería "idealista pensar que en estos primeros días y semanas Naciones Unidas se pueda hacer cargo del país, puesto que no tiene ni la capacidad para hacerlo, ni Estados Unidos lo va a permitir hasta que no vea el país totalmente pacificado y estable".