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El peñón de ayer, la colonia de hoy

Por Ana Romero Vicente Tiempo de lectura2 min
Economía01-12-2002

Desde que el mundo comenzó a existir y los hombres a vivir en él, la historia comenzó a forjarse. Sabemos que en la tierra hubo dinosaurios y miles de otras especies hoy extinguidas; sabemos, más bien que mal, cómo fue la vida prehistórica; qué pensaban los griegos; que proyectos tenían los egipcios...La evolución del hombre y de su forma de vida no ha cesado desde entonces, tiempos ya remotos para nosotros.

Y sobre la tierra de Gibraltar también se podría escribir mucha historia, la suya propia: el peñón ha resultado ser mucho más que un montículo de seis kilómetros de extensión. Desde la antigüedad hasta la actualidad son muchos los que han sabido reconocer el valor de esta tierra. Muchos años antes de Cristo, los neardentales ya se asentaron en tierras gibraltareñas con fuerte arraigo. Después, los fenicios en su afán de búsqueda de negocio. Y fueron los musulmanes, con la invasión de la península, los que desde el año 711 se hicieron con Gibraltar. En 1457, con los Reyes Católicos, España la recuperó para sí, sin embargo, con motivo de la guerra de Sucesión en España, el rey Borbón Felipe V reconoció la soberanía de los británicos sobre Gibraltar. Lo hizo a través del Tratado de Utrecht, armisticio firmado en el siglo XVIII, que hoy en día se sigue utilizando como instrumento de defensa y argumentación ante la polémica de soberanía que cierne a la región. Desde 1830 Gibraltar fue de forma oficial colonia inglesa y hoy por hoy, en pleno siglo XXI, sigue teniendo tal carácter. Los ingleses lo ocuparon y se encargaron de su administración así como de estar presentes tanto en el plano político como cultural, comercial, etc. Toda esta mezcla de culturas y civilizaciones ha ido dejando huella. En Gibraltar la moneda es la libra esterlina y el idioma oficial el inglés. Pero también es verdad que sobre su caliza se levantan edificios de diferentes épocas, y el español, el portugués y el italiano son lenguas muy comunes allí. Hoy por hoy, aún bajo potestad británica, los gibraltareños gozan de autonomía para determinados asuntos internos. Aunque muchos desean el derecho de autodeterminación (independencia), en general se consideran ciudadanos británicos. No quieren oír hablar de España y aun menos de una soberanía compartida entre ésta e Inglaterra. Así lo demostraron en el referéndum, no reconocido oficialmente, que celebraron hace menos de un mes: casi toda la población se negaban a esta alternativa. Pero una región con menos de 30 mil habitantes probablemente tendrá que acabar cediendo ante las decisiones de su mayor. Y hasta que el tema de la soberanía esté saldado continuarán emergiendo otras polémicas en torno al peñón, como lo fue en su día el submarino nuclear Tireless o lo es ahora el petrolero Prestige. Fue en Gibraltar donde se hicieron las últimas revisiones de éste buque, hasta la tragedia en Galicia.