Siete kilómetros cuadrados donde no cabe un alfiler
Por Gema Diego
2 min
Economía01-12-2002
Sólo es un pedazo de tierra rocosa, arisca, pegada al mar y llena de monos, pero por detrás de su apariencia física hay una colección de ventajas fiscales que no se ven pero se sienten. La población de Gibraltar no llega a las 30.000 personas, y, sin embargo, casi 70.000 empresas se asientan sobre su suelo.
Gibraltar es el lugar del mundo con más abogados per cápita. La asesoría fiscal y la banca son las actividades más rentables del Peñón: algunas de las empresas proporcionan compañías a medida a clientes de todo el mundo que quieren evitar exenciones fiscales. Por ejemplo, la agencia González, Monserrat & Partnerts Ltd. garantiza en su página web que siempre mantiene "un número determinado de sociedades offshore de Gibraltar ya constituidas en stock con el fin de que puedan ser ofrecidas a sus clientes a su conveniencia". Por Gibraltar circulan tres divisas (la libra esterlina, la gibraltareña -equiparable a la primera- y el euro) que pueden ser convertidas al antojo de cada persona, puesto que no hay tasas de cambio de monedas. Asimismo, Gibraltar, a pesar de pertenecer a la UE, se salta la normativa europea en lo referente a la Política Agraria Comunitaria (PAC), a la armonización fiscal del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), y a los aranceles en aduana. Por tanto, constituir una compañía en Gibraltar tiene, principalmente, tres ventajas. La primera es que, en el caso de empresas familiares que van pasando de padres a hijos, no hay que pagar impuesto de sucesiones, ni tampoco de transmisiones patrimoniales. Además, las ganancias del capital invertido y su acumulación no están gravados con ningún tipo de tasa. Por último, utilizar una compañía gibraltareña como intermediaria entre otras dos empresas evita altos impuestos y deja íntegros los beneficios. Estas sociedades sólo tienen que remitir una vez al año al registro un informe con los nombres de los accionistas, directores y capital disponible. Los no residentes en Gibraltar tienen incluso más ventajas que los empadronados allí para esquivar absolutamente todos los impuestos. Para lograrlas, las compañías sólo tienen que solicitar un Tax Exemption Certificate o un Qualifying Company Status. El primero permite la exención de todo tipo de impuestos durante 25 años a cambio de un pago anual que oscila entre los 350 y los 500 euros. El segundo, especialmente apropiado para las empresas que tienen sede física en el Peñón, reduce las tasas por debajo del 35 por ciento usual y aporta ventajas a la compañía madre que se halla fuera de Gibraltar.