ORIENTE PRÓXIMO
Netanyahu lanza una ofensiva contra Sharon para ganar las primarias del Likud
Por Vicente García Gandía
2 min
Internacional10-11-2002
El recién nombrado ministro de Exteriores de Israel presiona de cerca al primer ministro en una lucha encarnizada por el liderazgo del Likud y de Israel en las próximas elecciones generales anticipadas tras la disolución del Gobierno de unidad nacional.
Dos horas de negociaciones al más puro estilo Bush, aunque esta vez no en un rancho de Texas sino en la granja de Sicomoro, el sur de Tel Aviv, fue el tiempo que le costó a Sharon convencer a Netanyahu con su entrada en el Ejecutivo israelí. Los dos líderes del Likud discutieron alejados de los disparos de la capital las líneas maestras de una estrategia que marcará los designios del equipo de Sharon hasta las próximas elecciones anticipadas. En efecto, Netanyahu accedió a tomar las riendas de la Cartera de Exteriores en el contexto de una artimaña interesada. Con la toma de posesión del nuevo cargo, los dos líderes se aseguraban un “pacto de no agresión” en su lucha por la presidencia del Likud y buscaban consolidarse como partido ante la inminencia de elecciones generales en el país. En este sentido, hay que destacar cómo los últimos sondeos de la semana pasada otorgan 31 escaños a los nacionalistas (de los 19 con que cuentan ahora) y auguran una caída importante de los laboristas (de 25 a 19 asientos en el Parlamento de Israel). Sharon, además del Ministerio de Exteriores, le ofrecía al nuevo responsable de la diplomacia israelí el segundo lugar en la lista electoral del Likud y el compromiso de nombrarle jefe de Gobierno a mitad de la legislatura. Netanyahu, como contrapartida, exigía a Sharon la retirada de su candidatura en las primarias del partido, el final de la guerra, la expulsión de Arafat y la celebración de elecciones anticipadas. El nuevo ministro de Exteriores comenzó su andadura con un giro importante respecto de su predecesor en el cargo. Netanyahu declaró durante su jura como ministro que se opone a la creación de un “Estado terrorista palestino”. Con estas palabras, echaba por tierra todo el trabajo político de Simón Peres, uno de los artífices de los Acuerdos de Oslo y defensor de ese estado de Palestina, y se situaba en la línea de la extrema derecha del país, partidaria de una “declaración oficial de defunción” de esos acuerdos. Éstos eran sólo los primeros pasos de Netanyahu en lo que se ha considerado como una ofensiva contra Sharon para conquistar el liderazgo del Likud. “Soy el único que ha dejado el país mejor de lo que lo recibió”, aseguraba el que fue primer ministro entre 1996 y 1999. En efecto, Netanyahu comenzó la semana pasada una campaña mediática en la que reprochó a Sharon su fracaso en la lucha contra “la escalada del terrorismo” y “la falta de una política económica coherente”. A la espera de la celebración de primarias en el Likud, Netanyahu se ha propuesto superar al todavía primer ministro. Sabe que tiene poco tiempo pero si le sale bien, lo repetirá en las generales.