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Estados Unidos

Donald Trump pone en duda la legitimidad de las elecciones

Por Beatriz Alcántara GilTiempo de lectura3 min
Internacional20-10-2016

Hillary Clinton, candidata demócrata, y Donald Trump, representante del partido republicano, se enfrentaron en la noche de este miércoles en el tercer y último debate a la Presidencia de Estados Unidos. El enfrentamiento, celebrado en Las Vegas (Nevada), estuvo repleto de alusiones personales constantes, convirtiéndose en una batalla en la que Donald Trump empezó manteniendo una actitud defensiva para finalmente recurrir a la violencia.

El momento más relevante de la noche, y que será noticia hasta la celebración de las elecciones el martes 8 de noviembre, llegó cuando Donald Trump se negó a decir si aceptará el resultado electoral. "Lo miraré cuando llegue el momento", afirmó en dos ocasiones durante el debate. Por el momento Hillary Clinton le aventaja por una diferencia de entre 5 y 12 puntos en las encuestas, por lo que Trump puede prever su futura derrota y ha preferido adoptar una actitud defensiva.

Esta incertidumbre sobre si el candidato republicano aceptará la legitimidad de los resultados de las elecciones viene acompañada de una polémica creada por el propio Trump esta semana. El candidato puso en duda la limpieza de los comicios y dejó ver la posibilidad de un fraude electoral el 8 de noviembre. “Por supuesto que hay fraude electoral a gran escala, antes y durante el día de elecciones”, escribió Donald Trump en su cuenta de Twitter el pasado 17 de octubre. Si Trump sigue adelante y se niega definitivamente a aceptar el resultado final, se convertiría en el primer candidato en más de 217 años en poner en duda la legitimidad de los comicios.

El debate de este miércoles no solo estuvo marcado por la duda de Trump. El representante republicano no comenzó mal el debate, respetando el tiempo de cada turno y respondiendo a las preguntas sobre el aborto, permiso de armas o la inmigración, algunos de los temas más candentes en Estados Unidos. Sin embargo, con el avance del debate, Trump empezó a recurrir más a la violencia que había dejado apartada durante un tiempo, llegando incluso a descalificar a Hillary Clinton. "Qué mujer más desagradable", se le escuchó decir.

Trump también hizo referencia a política exterior, mostrando su admiración hacia Vladimir Putin, al que definió como "más listo" que Clinton y Obama en lo que respecta a Oriente Próximo y el desarme nuclear. Clinton, en el otro frente, se limitó a afirmar que Donald Trump es una marioneta de Putin. Finalmente, el representante republicano también tuvo que hacer referencia  a los escándalos sexuales que ha protagonizado durante la campaña electoral, asegurando que Hillary Clinton se encuentra detrás de todas las mujeres que le acusan de abusos sexuales.

En el bando contrario Clinton se mantuvo en una posición defensiva al principio, respondiendo a los ataques de Trump. La candidata demócrata mantuvo sin duda la compostura frente al otro representante, algo que le permitió finalizar el debate dejando mejores sensaciones que su rival. "Él denigra nuestra democracia. Y yo, por mi parte, estoy aterrada de que un candidato de uno de nuestros dos principales partidos tome esta posición" llegó a afirmar Clinton cuando escuchó que Trump no se comprometía a aceptar los resultados.

Como suele ocurrir después de cada debate presidencial, cada bando trata de adjudicarse la victoria del mismo. Tras el final del evento, David Axelrod, comentario político partidario de Hillary Clinton, declaró a través de Twitter: "El candidato que ya está 8 puntos por debajo acaba de sufrir un debate final devastador". En el bando contrario Kellyane Conway, responsable de la campaña de Trump, también recurrió a Twitter para afirmar que éste había sido el mejor debate presidencial de su candidato, tratándose de una "noche horrible" para Clinton.