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ANDALUCÍA

Díaz afirma que "si hay que ir a elecciones, irá"

Por Selene PisabarroTiempo de lectura3 min
España14-05-2015

Nuevas elecciones. Este será el resultado si Susana Díaz sigue sin lograr el apoyo de buena parte de la oposición andaluza. El tiempo corre en su contra: dispone de tan sólo dos meses desde el primer intento de investidura para formar Gobierno, si no la ley exige que se convoquen unas nuevas elecciones. Previsiblemente, el cuarto acto para intentar lograr la presidencia llegará tras el 24M.

El 5 de julio es la fecha máxima para que el parlamento andaluz ya tenga un nuevo jefe de Gobierno y si no llamará de nuevo a las urnas a los votantes. "Si hay que ir a elecciones, se irá", ha manifestado Susana Díaz. Antes, no podrá disolver el parlamento y tampoco podrá hacerlo en el plazo de un año desde que lo disolvió anticipadamente, según regula la Ley del Gobierno de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Unas nuevas hipotéticas elecciones deberían celebrarse en los 54 días siguientes a su convocatoria, pero que no podrían ser ni en julio ni agosto, según reza la Ley Electoral de Andalucía.

Aun así, Díaz ha asegurado que no teme convocar otras elecciones, puesto que Andalucía “no va a ser la moneda de cambio con otros territorios”, consciente de que los resultados marcarán el destino del territorio nacional. Precisamente porque el PSOE andaluz es consciente de que los pactos que se establezcan en otras comunidades autónomas permitirán un nuevo acuerdo con la oposición, algo que intuitivamente será más fácil. 

Susana Díaz fue la ganadora de los primeros comicios de este año electoral el pasado 22 de marzo. Una cita que, sin duda, estuvo marcada por ser la antelación de lo que puede pasar en unos días en las autonómicas. En Andalucía ha quedado reflejado el auge de los nuevos partidos como Podemos y Ciudadanos, relegando a un segundo puesto a los tradicionales como el PSOE, Izquierda Unida y PP. Incluso, hay algunos que ya no tienen representación en el parlamento andaluz, como UPyD.

Tras esta primera y segunda cita, en Cataluña se celebrarán en septiembre las elecciones que convocó Artur Mas por anticipado. Pero la cita para la que ya queda menos y que muchos esperan con ansia llegan en noviembre: las generales. Sin duda, todos los comicios que se sucederán este año serán la previsión de lo que puede pasar el 22 de noviembre.

La llegada de Díaz parecía que calmaría las tempestades en la Junta de Andalucía y la variaría su imagen tras la implicación de sus sucesores, José Antonio Griñán y Manuel Chaves, en el caso de los ERE.  Este último decidió no concurrir de nuevo a la presidencia de la Junta. Sin embargo, el mandato de Díaz apenas ha durado un año y medio desde que consiguió el aval de 20.000 militantes del PSOE-A, el partido del que comenzó a ser secretaria general en noviembre de 2013.

Ahora se junta con un nuevo escándalo en el PSOE Andaluz en el que su Gobierno está implicado. Se trata del caso de la adjudicación dudosa de las minas de Aznalcóllar, que ya está investigándolo un juzgado. Ésta es, sin duda, el talón de Aquiles de la presidenta, puesto que fue en febrero cuando adjudicó el proyecto y afirmaba durante la campaña electoral que éste generaría mucho empleo. Ahora, la oposición exige que comparezca para explicar qué es lo que ha sucedido y que asuma responsabilidades.

Díaz ingresó en las Juventudes Socialistas con 23 años, cuando estudiaba Derecho en Sevilla. A partir de entonces fue escalando puestos, como el de delegada de Juventud y Empleo o de Recursos Humanos y cargos en la Diputación provincial de Sevilla o en el Senado. Antes de dar el salto, fue la cabeza visible de la Consejería de Presidencia e Igualdad en la Junta. La presidenta en funciones está esperando su primer hijo y mientras no da su brazo a torcer para formar un Gobierno sólido en la Junta. Precisamente, la anterior legislatura se fragmentó cuando retiró su apoyo a los socios de Izquierda Unida -el último apoyo de los socialistas andaluces- y convocó las elecciones.