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Liga de Campeones

El Athletic regresa a la Champions con una exhibición de juego

Por Jaime PalaciosTiempo de lectura2 min
Deportes27-08-2014

Dos goles de Aduriz y uno de Ibai remontaron el tanto de Hamsik y dieron al Athletic de Bilbao el billete para la Champions League. Los despistes defensivos condenaron al Napoles y auparon al Bilbao, 16 años después, a disputar la fase de grupos de la Copa de Europa.

Tras la batalla de Nápoles solo 90 minutos separaban al Bilbao de formar parte de la alta sociedad europea, del selecto grupo de equipos que entran en la fase final de la Liga de Campeones. Tronó el himno de la Champions en el nuevo San Mamés por primera vez en su historia a la par que el esférico se ponía en juego. Empezó el Athletic en tromba, empujado por su hinchada, aunque sin lograr crear ningún peligro sobre la portería italiana. Pese al dominio español, la primera ocasión vino en las botas del Nápoles, en un balón cruzado en la frontal del área que Callejón mandó a las nubes. Mientras, Aduriz acechaba al filo del fuera de juego, atento para cazar un balón e incrustarlo en las mallas napolitanas. En el 22, en un corner, Gurpegui tuvo la primera clara del Bilbao. Le ganó la espalda a Albiol, colocó el cuerpo, preparó la cabeza, pero con todo a favor mando el esférico lejos del marco defendido por Cabral. Parecía que no perdonaría más el equipo de Valverde, pero unos minutos después Laporte no fue capaz de dirigir a puerta vacía un centro-chut de Muniain. Dominaba el Athletic, aunque cada llegada del Nápoles ponía los pelos de punta a la afición bilbaína. El comienzo de la segunda parte trajo un jarro de agua fría que caló hasta los huesos a la afición rojiblanca. Hamsik marcaba el 0-1 poniendo un candado en la puerta hacia Europa. El gol dio alas al Nápoles, equipo que se divierte cuando puede jugar al contraataque, con espacios para que Callejón y Hamsik puedan volar por el campo. El Athletic se deslizaba por el filo de la navaja, sabedor de que tenía que marcar para seguir soñando con la Champions, pero consciente de que un despiste atrás le pondría imposible la eliminatoria. Pero fue en ese momento, mientras el agua se acercaba sospechosamente al cuello de los vascos, cuando un enorme despiste defensivo del Nápoles a la salida de un corner, impropio en un equipo italiano, dejó a Aduriz con un balón a apenas dos metros de la portería rival. El resultado no pudo ser otro. 1-1 y todo volvía al principio. Pero poco tiempo iba a durar la igualada. En otro desajuste defensivo del conjunto napolitano Aduriz marcaba el segundo. Mientras Rafa Benítez farfullaba en el banquillo, los ‘leones’ se acercaban a Europa. El segundo golpe fue demasiado para un Nápoles que se diluyó como una castillo de naipes. En otro desastre defensivo Ibai puso la sentencia. 3-1 y Bilbao tenía a su equipo en Champions. La inauguración del nuevo San Mamés, ya completamente construido, no pudo ser más perfecta. Sus leones vuelven a pasear por la sabana europea.