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IRAQ

El mundo ya no ignora la amenaza que supone el Estado Islámico

Por Sergio CastillaTiempo de lectura3 min
Internacional25-08-2014

"Una amenaza más allá de las que hemos visto". De este modo definió el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, al califato islámico que se ha instaurado en el norte de Iraq, autoproclamado como Estado Islámico (IS). Lo cierto es que esta creciente alarma ante el avance de los yihadistas en Iraq se ha extendido por toda la comunidad internacional, que poco a poco va pasando a la acción y que hasta el momento sólo se limitaba a mostrar su horror ante tal genocidio. Mientras tanto, los iraquíes tratan de unir fuerzas para hacer frente al que es ahora su enemigo común, aunque la situación dista todavía de ser estable en el país.

El cambio político en Bagdad ha sido y es una condición indispensable para poder recibir el necesario apoyo internacional. La dimisión el 14 de agosto del hasta entonces primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, marco dicho cambio. Al Miliki contaba con el rechazo total de las minorías suníes y kurdas del país, lo que hacía completamente inviable el consenso necesario para hacer frente al IS. Su sustituto, Haider al Abadi, prometió un Gobierno en el que la comunidad suní estuviera también representada. Sin embargo, el brutal atentado del pasado viernes en una mezquita suní, que acabó con las vidas de 68 personas, ha provocado que las negociaciones entre suníes y chiíes para formar nuevo Gobierno se hayan resentido. El mundo va pasando a la acción ante la amenaza de los radicales. El asesinato del periodista estadounidense James Foley ha sido el detonante definitivo para que se desencadenara un aluvión de condenas por parte de la comunidad internacional hacia el IS. Pero no sólo esto, ha supuesto también que se acreciente el apoyo al nuevo Gobierno iraquí y que se estén estableciendo algunas alianzas para tratar de derrotar a los yihadistas. Tras condenar el asesinato de Foley, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas no dudo en afirmar que "el Estado Islámico debe ser derrotado" y que "la intolerancia, la violencia y el odio que propugnan deben ser aniquilados". La duda, sin embargo, reside más en el "cómo" que en el "qué". El Gobierno sirio de Bashar Al Assad, que cuenta con el rechazo de Occidente, ha mostrado su disposición a colaborar con Estados Unidos y Reino Unido para combatir al IS, aunque de momento este ofrecimiento ha sido ignorado. Rusia, por su parte, cree que la solución pasa porque exista tal colaboración entre Siria y Occidente, tal y como señaló su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov. Algunos países como Alemania e Italia ya actúan por su cuenta y han enviado armas a las fuerzas kurdas que se encuentran en Iraq. Mientras tanto, el único país que de momento sí ha actuado en suelo iraquí, Estados Unidos, ha intensificado sus ataques contra las posiciones de los yihadistas. Desde la Casa Blanca han reconocido que están dispuestos a llegar todavía más lejos y llevar a cabo acciones adicionales, tal y como afirmó el asesor adjunto de Seguridad Nacional, Ben Rhodes, aunque no concretó cuales serían esas medidas. Desde el sector republicano, por su parte, piden más contundencia al presidente Barack Obama, a quien acusan de fracasar en su intento de frustrar nuevas amenazas potenciales en suelo estadounidense. Mención aparte merece el caso de los damnificados por la tragedia. El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) puso en marcha el pasado martes una gran operación de ayuda para hacer llegar suministros y provisiones al medio millón de personas desplazadas por los combates en la zona. La operación masiva de ACNUR tiene el objetivo de enviar 2.410 toneladas de ayuda por aire, tierra y mar en unos 10 días para alcanzar a más de 500.000 personas desplazadas en el interior de Iraq. En el noreste de Siria, donde miles de refugiados, principalmente yazidíes, se encuentran refugiados desde principios de agosto, el puente aéreo con material humanitario entre Damasco a Al Qamishly se está desarrollando sin contratiempos. El Estado Islámico es una organización yihadista nacida en Iraq y relacionada -aunque no vinculada- con la red terrorista Al Qaeda. Con la sublevación en 2011 contra el régimen sirio de Bashar al Assad, el grupo penetró en Siria y desde allí se ha hecho con el control del norte y el oeste de Iraq. La organización proclamó a finales de junio el Califato Islámico y nombró califa a su líder, Abú Bakr al Baghdadi, declarándose Estado independiente y reclamando que todos los musulmanes del mundo le juren fidelidad. Desde entonces, han lanzado numerosas campañas de venganza contra la comunidad chií y otras minorías de la zona que controla, como la cristiana y la yazidí, ejecutando a miles de personas y destruyendo numerosos lugares de culto.