CONFLICTO RACIAL
Misuri incendia la violencia contra el racismo
Por Selene Pisabarro
2 min
Sociedad21-08-2014
Ferguson, una localidad del Estado de Misuri, en Estados Unidos, vive uno de los episodios más violentos de su historia. Cientos de manifestantes se concentran cada noche para clamar justicia por la muerte del joven negro, protestas que no son pacíficas y provocan el choque con la policía. Las autoridades tratan de buscar una solución para que la ciudad vuelva a la normalidad.
Todo comenzó hace casi dos semanas, el 9 de agosto, cuando murió un joven negro, Michael Brown, por seis disparos de un policía blanco. Desde entonces, centenares de personas se han echado a las calles cada noche para pedir que frene la violencia policial que se está librando contra los negros en EE UU. Especialmente en el municipio, donde desde hace cuatro décadas cada vez hay más población afroamericana pero la policía sigue siendo en su mayoría de raza blanca. Hasta este miércoles, cada manifestación nocturna se había saldado con saqueos, enfrentamientos y varios heridos por botellas de cristal e incluso balas, excepto la noche del pasado jueves, en la que la patrulla de carreteras tomó el control de la situación porque se acusaba a la policía local de actuar indiscriminadamente. Sin embargo, esa noche fue diferente: una protesta pacífica que recorrió las calles de Ferguson sin incidentes. Aunque había menos personas, hubo menos detenidos, tan solo seis, comparados con los 47 arrestos del día anterior. En el resto de las noches violentas se la policía lanzó gases lacrimógenos y los manifestantes cócteles molotov. Además de los incidentes en la ciudad estadounidense, una circunstancia agrava la situación: más de 200 millones de armas están en manos de la población -que se estima en 310 millones-, según el FBI. Esto significa que cualquier persona puede tener un arma en su casa legalmente y pueda utilizarla sin sanciones, por lo que explica que algunos de los manifestantes llevasen una pistola a las protestas que se volvieron, entonces, más peligrosas. Las autoridades llevaban advirtiendo varios días a la gente que volvieran antes a sus casas y no acudieran a marchas tan masivas puesto que se desataba la violencia rápidamente. Incluso el pasado sábado y domingo, el gobernador de Misuri, Jay Nixon, instauró el toque de queda en la localidad y llamó a la Guardia Nacional para que instaurara el orden en la localidad. A los cuatro días de comenzar los enfrentamientos, el presidente de EE UU, Barack Obama -que interrumpió sus vacaciones para dar una rueda de prensa- condenó los disturbios y el excesivo uso de fuerza policial. Señaló que está "profundamente preocupado por la violencia" y que su propósito es mantener la seguridad ciudadana sin que se censure a los ciudadanos para que puedan manifestarse. Ante la escalada de tensión, Obama envió el miércoles al fiscal general de EE UU, Eric Holder, que visitó el lugar para tratar de calmar los nervios. Es la primera vez que su puesto lo ocupa un negro, por lo que mostró empatía hacia la familia de la víctima -con la que se reunió, además de con los grupos de la comunidad- ya que, aseguró, el también sufrió la discriminación por su raza. Además, se encargó de supervisar que las autoridades federales garantizan la investigación exhaustiva del asesinato y aseguró que llevará a cabo los oportunos cambios operativos para restablecer la calma.