UCRANIA
Ucrania: un pueblo a favor de la UE con un gobierno en contra
Por Adriana Robledo
3 min
Internacional26-01-2014
Las protestas en la capital ucraniana, Kiev, comenzaron el 21 de noviembre de 2014. La Unión Europea, UE, propone la adhesión de los países del Este, pero Rusia se muestra discordante sobre todo en el caso de Ucrania. El país ucraniano posee importantes recursos naturales, especialmente de gas. Por ello, los ciudadanos de Kiev comenzaron sus protestas en contra del Gobierno y a favor de la firma de un acuerdo de Asociación con Europa.
El 21 de enero de 2014 el primer ministro ucraniano, Mikola Azárov, detuvo los preparativos del tratado de Asociación y Libre Comercio con Europa. El documento tendría que haberse firmado en la cumbre de Vilna el 28 y 29 de noviembre si Ucrania hubiese cumplido las condiciones con Bruselas. Rusia comenzó una campaña con los países postsoviéticos para que cambiasen la vinculación con Europa en favor de planes de asociación euroasiática. Estos proyectos se concentran en la Unión Aduanera, UA, con la que cumplen ya Bielorrusia y Kazajistán, y la Unión Económica Euroasiática, UEE, que emprenderá su camino en 2015. Las rivalidades entre Europa y Rusia para que los vecinos comunes formen parte de uno o de otro que recuerda a los tiempos de tensión protagonizados por Rusia y Estados Unidos durante la Guerra Fría. Tras comprobar que las negociaciones estaban completamente paradas pero que aún les quedaba algo de tiempo, los ciudadanos ucranianos deciden movilizarse en Kiev el 24 de noviembre. El movimiento denominado Euromaidán, por el nombre de la Plaza de la Independencia de Kiev, comienza a poblarse por los jóvenes universitarios y, más tarde y poco a poco, los demás ciudadanos se unen a la causa. Para ello, el trato con Europa supone un “apertura al mundo”. Por ello piden la dimisión del Presidente, Victor Yanukóvich, y la del Primer Ministro al grito de “¡Fuera el bandido!” “¡Fuera la banda!”. Finalmente, la cumbre en Vilna, Lituania, llegó el 28 y 29 de noviembre. El pueblo ucraniano esperaba que su presidente reconsiderase la firma del tratado de Asociación con la UE pero, una vez llegado el momento, frenó su firma. Rusia ejerció presión de nuevo en los seis países que en su día fueron soviéticos. Sus medidas consistieron en poner impedimentos en el comercio, para fortalecer su posición en los suministros energéticos y reflejar su poder e integración en el sector armamentístico y militar. Las protestas en las calles de Kiev se sucedieron día tras día y cada vez con más fuerza. Bruselas decidió actuar y el 11 de diciembre, la alta representante en materia diplomática, Catherine Aston, acudió a Kiev para reunirse con Yanukóvich. La presidenta de la UE recalcó que existían mecanismos para ayudar a país a superar sus problemas financieros mediante la firma del acuerdo de asociación y libre comercio. Además, comentó que la mano de Europa “sigue abierta”. Las revueltas han causado cinco víctimas mortales el pasado 22 de enero. Los fallecidos luchaban contra las fuerzas armadas que, finalmente, consiguieron su misión: replegar a los rebeldes alejándoles de los edificios oficiales del gobierno, la presidencia y el parlamento. Además, más de 300 personas han resultado heridas. Bruselas aparcó el pasado 24 de enero las negociaciones con los países vecinos, sobre todo con Ucrania, e incluso planteó la posibilidad de imponer sanciones económicas si Yanukóvich no toma medidas ante la brutalidad policial que se da en las revueltas. Estas multas se platean como última medida pues las principales capitales optan por el diálogo. Por ello, el comisario de Ampliación y Política Vecinal, Stefan Fülle, visitará la capital ucraniana en las próximas semanas. Ashton también volverá a Kiev y el Parlamento Europeo enviará una delegación a la capital ucraniana.