Religión
El Papa Francisco quiere regular la iglesia tradicional
Por José Manuel Arias
3 min
Sociedad26-11-2013
“La Alegría del Evangelio”, el primer documento con la firma del nuevo Papa ha sorprendido con creces a los católicos tradicionales. Se trata de una propuesta para acabar con los estereotipos y la doctrina restrictiva de la iglesia. El documento aboga por una ética propia y no establecida. De esta manera, la palabra de la iglesia y del Papa no será definitiva sobre todas las cuestiones religiosas. La máxima prioridad es ayudar a los pobres, enfermos y más desafortunados.
El documento refleja a lo largo de 142 páginas el desagrado de Jorge Bergoglio hacia la Iglesia, “salpicada de envidias, celos y guerras, preocupada en exceso por sí misma, y un mundo donde triunfa una economía que mata” según sus palabras textuales. Ha instado a los políticos para que luchen contra la tiranía y la corrupción, señalando que no darles a los pobres lo que les corresponde es “quitarles la vida”. Quiere reformar las estructuras de la iglesia y la conversión del papado para que el catolicismo se adapte más al verdadero espíritu de Jesucristo, revisando así sus costumbres y normas marcadas desde hace siglos. Bergoglio ha calificado su escrito como “una especie de programa de Pontificado” que tiene carácter de documento oficial que lleva su propia firma. Otro documento que llevaba su firma y la de Benedicto XVI era “Lumen Fidei”, pero aunque figuraban ambos nombres, la autoría pertenecía mayoritariamente a este último. No se ha mostrado a favor de las mujeres sacerdotes, pero si ha pedido que estas tengan mucha más presencia en la iglesia. Ha manifestado que “Las reivindicaciones de los legítimos derechos de las mujeres, a partir de la firme convicción de que varón y mujer tienen la misma dignidad, plantean a la iglesia profundas preguntas que la desafían y que no se puede eludir superficialmente. El sacerdocio reservado a los varones como signo de Cristo Esposo que se entrega en la Eucaristía, es una cuestión que no se pone en discusión, pero puede volverse particularmente conflictiva si se identifica demasiado la potestad sacramental del poder”. Ha añadido en este aspecto que “Aquí hay un gran desafío para los pastores y para los teólogos, que podrían ayudar a reconocer mejor lo que esto implica con respecto al posible lugar de la mujer allí donde se toman decisiones importantes, en los diversos ámbitos de la Iglesia”. En cuanto al aborto, sigue opinando que no debe admitirse bajo ningún concepto, pero que no por ello hay que criticar o menospreciar a las mujeres que aborten. sostiene que el aborto rompe con “la coherencia interna sobre el valor de la persona humana” y que atenta contra la vida, por lo que la postura de la iglesia será inamovible. Ha apuntado que no es un asunto “sujeto a reformas o modernizaciones” y que no es progresista la resolución de los problemas cobrando a cambio una vida humana. No obstante, ha reconocido que estas mujeres se encuentran en situaciones difíciles y no han recibido todo el apoyo que esperaban por parte de la iglesia católica. Ha hecho hincapié en los casos de violación o de familias numerosas con un escaso sustento económico. El Papa Francisco ha hecho saber a sus seguidores por medio de Twitter, que aceptará sugerencias que sirvan para lograr una mayor democracia y participación. Ha declarado que o está de acuerdo con que el Papa reemplace a los episcopados locales en todos los problemas locales que se planteen. También ha destacado que ni él ni la Iglesia tienen la respuesta a todos los problemas que plantea la realidad actual. Ha recalcado que “Hay normas o preceptos eclesiales que fueron muy eficaces en otras épocas ya no tienen la misma fuerza educativa”, y por ello deben moderar los mismos “para no convertir la religión en una esclavitud”.