SIRIA
Periodistas de 'Le Monde' aseguran ataques químicos en Siria
Por Ana Pascual Ases
3 min
Internacional27-05-2013
Un fotógrafo del diario francés ‘Le Monde’ ha asegurado en un reportaje publicado que vio cómo un grupo de rebeldes vomitaba y se ahogaba tras un ataque del régimen en Jobar el pasado mes de abril. El diario ha considerado que Bashar al-Assad habría usado gas sarín a pequeña escala para no dejar huellas. Por otro lado, los ministros de la Unión Europea (UE) se han reunido en Bruselas para llegar a un acuerdo sobre el levantamiento del embargo de armas que recae sobre Siria, o si lo flexibilizan en beneficio de la oposición. Reino Unido y Francia han abogado por abrir la puerta a la entrega de armas a los rebeldes moderados, España ha propugnado por levantar el embargo, pero esperar para armar a la oposición siria, pero Austria se ha opuesto con firmeza.
Laurent Van der Stockt, fotógrafo del periódico, ha relatado en un amplio reportaje titulado ‘Guerra química en Siria’ cómo vivió en primera persona los efectos de las armas químicas en el frente de Jobar el 13 de abril de 2013. Van der Stockt ha asegurado que vio a los combatientes rebeldes toser, vomitar, y dar muestras de ahogo, antes de sufrir los síntomas él mismo, ha afirmado que tuvo problemas respiratorios y visuales durante cuatro días. Los testimonios del fotógrafo y de Jean-Philippe Rémy, periodista del mismo diario, así como el de los médicos del hospital Al-Fateh de Kafer Battna en la región de la Ghouta, declaran que podría tratarse de gas sarín. Se trata de un gas inodoro e incoloro neurotóxico que produce efectos coincidentes con los sufridos por los reporteros que llevaban dos meses tratando de contrastar el sudo de ese tipo de armas. Los reporteros han considerado que las fuerzas del régimen de al-Assad utilizan gases en los frentes de guerra de forma muy concreta y puntual, evitando así las propagaciones masivas para no dejar pruebas sobre su uso. El responsable de operaciones de la brigada Tahir Al-Sham (Liberación de Siria) ha declarado que “pensamos que se trataba de un obús de mortero que no había explotado y nadie le prestó mucha atención”, ya que no produjo humo, olor, ni ningún sonido que indicara la expulsión de gas tóxico. Gobiernos como el de Estados Unidos o el de Francia han considerado que si se demostrara el uso de este gas contra la población civil supondría traspasar una línea roja que podría justificar una intervención internacional, ambos países han anunciado la idea de solicitar a Naciones Unidas (ONU) el envío de una misión especial de investigación sobre el asunto. El embajador francés, Gérard Araud, ha explicado que “se trata de hacer una investigación sobre el territorio para arrojar luz sobre las acusaciones”. El presidente estadounidense, Barack Obama, durante su viaje a Israel ha advertido sobre las consecuencias que el uso de armas químicas conllevaría, además de asegurar que supondría “un error muy grave y trágico” y por lo que “el régimen de al-Assad debería rendir cuentas”. En cambio, el secretario de Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev, ha afirmado “últimamente, Estados Unidos y otros países han expresado su preocupación por el uso de armas químicas sirias (…), pero hasta ahora no hay pruebas de que hayan sido empleadas por las fuerzas gubernamentales”. Además, el secretario ha subrayado que “las autoridades sirias han rechazado las sospechas de nuestros colegas occidentales y declarado públicamente que no han utilizado armas de destrucción masiva en el conflicto”. Por otro lado, los Veintisiete han tratado en Bruselas el levantamiento de armas a Siria, una mayoría de países se ha mostrado en medio de las opiniones de Franca y Reino Unido, quienes han aceptado abrir la puerta a la entrega de armamento a los rebeldes moderados, y de Austria y Finlandia, quienes se han opuesto a la idea de entregar armas a los rebeldes, ya que ese hecho sólo empeoraría el conflicto. Por su parte, España se ha decidido por levantar el embargo, pero esperar para armar a la oposición siria hasta conocer los resultados de la próxima conferencia de paz en Ginebra, que se celebrará en junio. El ministro de Exteriores, José Manuel-García Margallo ha explicado que “lo que proponemos es que se adopte la decisión, que sea un elemento de presión para la negociación, y por tanto dar una oportunidad al diálogo”. Pero el ministro austríaco de Exteriores, Michael Spindelegger, ha reiterado que “somos una comunidad de paz y debemos seguir” siéndolo, añadiendo que la UE “no debería estar involucrada en el conflicto suministrando armas”. Los ministros deberán llegar a un acuerdo sobre la situación, ya que toda decisión del ámbito de las sanciones internacionales requiere unanimidad.