ENERGÍA
La UE trata de forzar la paz en la ‘guerra del gas’
Por J. F. Lamata Molina
3 min
Economía11-01-2009
Ha sido la semana de Mirek Topolanek, el primer ministro de la República Checa y que por estas fechas desempeña la presidencia de turno de la Unión Europea. Topolanek, llegó a amenazar tanto a Kiev como a Moscú con la siguiente cita: “Si hoy (por el jueves 8) no queda restablecido el suministro de gas a Europa tendremos que tomar medidas más severas”.
Ucrania y Rusia se han acusado mutuamente de ser las responsables de que el gas no circule por el primer país que hacía de puente para Europa. Oficialmente fue Rusia la que cortó el suministro, pero el Gobierno de Vladimir Putin asegura que el corte fue una amenaza de Ucrania ante la subida del precio. Los ciudadanos de los países del este han sido algunos de los que se han llevado la peor parte. En Serbia el cese total del suministro de gas ruso provocó un caos que afectó a miles de personas y el Gobierno tuvo que improvisar plantas energéticas de aceite industrial. Belgrado recordó a Rusia que le había vendido plantas petroleras a bajo precio a cambio del suministro del gas. También esta semana se convocó el estado de emergencia en Rumanía, y es que hay muchas zonas que no tienen alternativa al gas y en época de invierno el frío convocó situaciones de pánico. El Gobierno, además, solicitó un recorte del consumo industrial. En Bulgaria, con temperaturas de entre siete y 12 grados bajo cero, que depende en un 90 por ciento del gas ruso (el mismo porcentaje de dependencia que Hungria), el Gobierno se vio obligado a cerrar por dos días las escuelas debido al frío y a la imposibilidad de calentarlas. El Gobierno de Sofía tiene que poner en marcha plantas térmicas que utilicen gasóleo. Esta crisis ha venido a demostrar que casi 20 años después de la caída del bloque comunista europeo, los países de Europa del este (actualmente integrados en su mayoría en la Unión Europea) siguen dependiendo en gran medida de la madre Rusia. En todo caso, aunque menos afectados, varios países de occidente como Alemania, Italia y Hungría, y también nórdicos como Noruega, han sido perjudicados por el corte de suministro aunque tenían más reservas. En el caso de Francia, ésta no ha perdido el tiempo en sacar a relucir una energía alternativa: las nucleares. El acuerdo de la UE Tanto el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, como el de la Unión Europea, Mirek Topolanek, han mantenido conversaciones con el primer ministro ruso, Putin, y la premier ucraniana, Yulia Timoshenko, que se encuentra en una situación complicada por su guerra abierta con el jefe del Estado. Pero Topolanek es el menos indicado para reprocharlo (como primer ministro de la República Checa tiene que combinarse con Vclav Klaus -un antieuropeista declarado- como jefe de Estado). La situación forzó que el premier checo y jefe de turno de la UE recurriese al hiperactivo presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, para la primera ronda de negociaciones con los rusos, y en la segunda ya participó Topolanek. “He informado al Gobierno ucraniano de que estaré en esta región hasta que consiga restablecer los suministros de gas”, manifestó Topolanek al volver a Kiev después de su estancia en Moscú. “Las conversaciones en Ucrania me han dado cierto optimismo y creo que no habrá impedimentos para la firma”, había dicho el dirigente checo, que subrayó que en el texto se tienen en cuenta “las exigencias de ambas partes”. Con ironía, Putin propuso a los observadores que planten tiendas de campaña junto a las tuberías de gas como las que se alzaron en la plaza de la Independencia de Kiev durante la Revolución Naranja de 2004 (que derribó a los pro-rusos). “Y que controlen día y noche”, señaló. Lo que demuestra que Rusia sigue dolida por una revolución que, aunque fuera contra Yanukovich, era claramente una revuelta anti-rusa. “Si los dos dicen la verdad, el gas debería fluir sin problemas”, ha asegurado Durao Barroso.