RETOS 2009
Rajoy afronta su año más decisivo con tres elecciones claves para su futuro

Por Esteban del Pozo
4 min
España01-01-2009
“Ser o no ser. Esta es la cuestión”. Este fragmento de una de las mejores tragedias clásicas, Hamlet, podría servir perfectamente para definir lo que se le presenta al líder del PP, Mariano Rajoy, en este 2009. No es casualidad que esta misma obra comience diciendo que “algo huele a podrido en Dinamarca”, ya que muchos de los “barones” del PP están al acecho de los resultados de las tres elecciones que se celebran este año para apoyar incondicionalmente o intentar cambiar al actual Presidente del Partido Popular. Las votaciones en Galicia, País Vasco y europeas se presentan como un gran examen para comprobar la fortaleza del presidente del PP.
Aunque él no sea el número uno de ninguna de las listas, los comicios autonómicos en Galicia y en el País Vasco, fijados ambos para el 1 de marzo, servirán para comprobar el verdadero apoyo social que tiene el nuevo rumbo del PP desde el Congreso de Valencia. En la comunidad gallega, los últimos sufragios dieron la victoria a los populares pero como no consiguieron alcanzar la mayoría absoluta, Manuel Fraga cedió el sillón presidencial de la Xunta al socialista Emilio Pérez Touriño. Debido a estos resultados Mariano Rajoy tuvo que afrontar la sucesión del que había sido el máximo dirigente del conservadurismo español, Manuel Fraga. Sin mucho ruido y sin levantar grandes tensiones dentro de la formación Núñez Feijoo, afín a Rajoy, recogió el testigo y emprendió una nueva etapa. Polémica fue su asistencia a una boda homosexual y la votación a favor de la normalización lingüística en Galicia. Una de las primeras apuestas personales de Rajoy en el PP se enfrentará al veredicto de las urnas en la tierra natal del líder popular. La misma situación ocurre en el País Vasco. Durante la convulsa trayectoria que tuvo el partido desde la derrota electoral de marzo hasta el Congreso de Valencia en junio, varias voces dentro del partido alzaron la voz pidiendo un cambio de líder y mayor firmeza a la hora de defender principios como la unidad nacional. La persona que mayor revuelo generó fue la líder del PP vasco María San Gil. Se trataba de una referencia moral en la lucha contra el terrorismo, precisamente la bandera que había enarbolado Rajoy durante sus cuatro primeros años de oposición. Un enfrentamiento con otro dirigente del PP, Manuel Soria, a la hora de redactar la ponencia política, y una falta de contundencia de Rajoy para solucionar el encontronazo, provocó que San Gil dimitiese de su cargo en el PP. Esta decisión originó dos manifestaciones en la sede del PP en la que unos apoyaban a San Gil y otros respaldaban a Rajoy. Ahora Antonio Basagoiti, propuesto desde Génova como aspirante a lehendakari, tiene como reto repetir los resultados cosechados por su antecesora y gestionar una posible victoria socialista. Elecciones europeas Salvo fracaso o éxito rotundo en estas dos votaciones, la premisa que en unas elecciones autonómicas gran parte de la sociedad no vota partidos si no intereses particulares de cada región, será lo utilizado por los detractores o los próximos a Rajoy ya sea para debilitarle o fortalecerle en el cargo. Sin embargo, es en las elecciones europeas dónde realmente el líder del PP se la juega. En primer lugar, porque se trata de un plebiscito nacional. La elección del número uno que encabece las listas también dirá mucho del camino que pretende seguir, si mantiene su confianza en el ministro del Interior Jaime Mayor Oreja, quien ahora mismo juega un papel secundario dentro del partido, o el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, más fuerte y más cercano al centro político. Aún así las últimas encuestas del Centro de Investigaciones Sociales (CIS), que daban dos puntos por encima a Rajoy y el previsible repunte de la crisis económica en España pueden beneficiar al PP y otorgarle la victoria. De todas formas, el hecho de que finalmente se produzca este supuesto no significa un cheque en blanco para que Rajoy continúe al frente del PP. De la misma manera que las elecciones municipales y autonómicas tienen distintas lecturas, salvo resultado claramente a favor o en contra ocurrirá lo mismo en las europeas. Esta vez aparte de las opiniones de PP y PSOE hay que sumarle la de los medios de comunicación. Las plataformas que han defendido el cambio de Rajoy defenderán los resultados obtenidos y los que le han atacado plantearán una ofensiva para desbancarle de su situación de liderazgo. Incluso se podría dar el caso que los apoyos de Rajoy empiecen a desaparecer si la situación se complicase llevando al PP a una crisis de liderazgo que sólo se podría solventar con un Congreso abierto al estilo del que celebró el PSOE en el 2000, cuando eligió a Zapatero. Esto sería posible ya que aunque anteriormente hayan mostrado sus opiniones tanto la presidenta de la Comunidad de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, como Gallardón, las dos cabezas de las familias del PP, nunca llegaron a dar un paso adelante y este podría ser su momento.