NEGOCIACIÓN
El Kremlin apoya la operación entre Lukoil y Repsol
Por Bárbara Arena
2 min
Economía14-12-2008
El Kremlin se une como protagonista en una trama de la que no se ve final. La operación entre la rusa Lukoil y la hispano-argentina Repsol alza cada vez más voces reaccionarias, algunas positivas y otras muy críticas.
Entre las primeras se sitúa el ministro de Energía ruso, Serguéi Shmatkó, que dio carta blanca y aseguró ofrecer el “apoyo político correspondiente” para que la operación siga su curso. Entre las segundas se encuentra la del ministro de Industria, Miguel Sebastián, que añadió limitaciones para que la compra se produzca. Y es que la estela de esta operación no afecta sólo al ámbito económico sino también al político, tanto nacional como internacional. Un portavoz de Lukoil declaró haber contado siempre con “el apoyo del Gobierno ruso en sus proyectos internacionales” y Shmatkó confirmó el interés del Kremlin en que “Lukoil esté presente con acciones en el mercado energético europeo”. El ministro de Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, negó haber discutido este tema durante su visita a Moscú “de manera específica”, aunque sí confirmó haber tratado la “relación bilateral” en todos los temas, incluida la cuestión energética. Concretó además estar buscando una relación en esta materia en dos sentidos: las empresas españolas en Rusia y las rusas en España. A pesar de la relevancia de la operación, Shmatkó rechazó que el tema se hubiese hablado con la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, de visita oficial en Rusia. Sebastián volvió a referirse a los movimientos el miércoles 10. El ministro defiende la españolidad del grupo y destacó que desde el Gobierno se mantiene que esta sólo es posible cuando “los accionistas españoles tienen, al menos, el mismo porcentaje de representación en el accionariado que los accionistas extranjeros”. Esto añade más problemas a un acuerdo de por sí complicado. Los problemas están presentes en la mesa de negociación. Las principales claves se encuentran en el precio, el número de acciones y a quién comprarlas, la financiación y los avales. El vicepresidente de la compañía rusa, Leonid Fedún, advirtió que “no se hará ninguna transacción sin debatirla”, en respuesta a algunas protestas que nacen desde el interior de la propia empresa. El elevado precio al que se pretende comprar no sienta bien a los accionistas de Lukoil. Fedún dejó claro que la operación llevará su tiempo.