ORIENTE PRÓXIMO
Aumenta la tensión del conflicto árabe-israelí en Oriente Próximo
Por Iara Mantiñán
3 min
Internacional16-11-2008
“Irán es una sociedad abierta y no quiere usar la energía nuclear con fines bélicos”, dijo un trabajador de la Embajada iraní de Buenos Aires en un curso de “El Universo del Islam”, dirigido por Susana Mangana, doctora especialista en el mundo árabe, en la Universidad La Católica del Uruguay. Estas declaraciones no se ajustan a los titulares donde se afirma que el Gobierno iraní desarrolló un nuevo misil capaz de llegar a Israel y las bases estadounidenses del Golfo Pérsico.
La Comunidad Internacional sancionó en 2006 el programa nuclear iraní para impedir que se lleve a cabo con fines bélicos. Irán afirmó que sólo usará la energía nuclear con “fines pacíficos” ya que hoy en día es la fuente energética del futuro junto con el gas debido a los problemas del petróleo y de los biocombustibles. Para conseguir la energía necesaria para construir una bomba atómica hace falta enriquecer uranio a grado seis. Hasta el momento, Irán sólo ha alcanzado el tres. Por eso, Teherán calificó las resoluciones de la ONU como “ilegales” puesto que el país persa argumenta tener el mismo derecho que los estados occidentales a desarrollar su programa nuclear. La ONU puso una sanción similar en Corea del Norte tras la amenaza del dictador comunista norcoreano, Kim Jong-il, de reducir a “cenizas a Corea del Sur”. Algo parecido pasó en Irán cuando su presidente, Mahmud Ahmadineyad, afirmó querer “borrar a Israel del mapa”. Pese a esto, otros países como India también tienen la bomba atómica y no reciben sanciones. La prensa internacional informó, semanas atrás, de la prueba con éxito de un misil Shahab-3 con un alcance de 2.000 kilómetros, capaz de alcanzar Israel y las bases estadounidenses en el Golfo Pérsico. Señal de que Irán está preparada para responder en caso de un bombardeo contra sus instalaciones nucleares, pero también un signo de que a sus gobernantes empieza a preocuparles un posible ataque israelí. Esto es un punto más de tensión al problema árabe-israelí de Oriente próximo, una de las tensiones bélicas más conflictivas desde la caída del Muro de Berlín. Acusan a Israel de violar los Derechos Humanos de los palestinos Dos enemigos: Israel y Palestina. El primero es apoyado por EE.UU. y el segundo por Irán. El Ejército israelí ataca, prácticamente a diario, posiciones palestinas argumentando que lo hace en respuesta a los ataques que recibe. Sin embargo, dichos ataques muchas veces acaban con la vida de civiles. La mayoría de los palestinos, expulsados de su territorio cuando la ONU decretó la creación del Estado israelí, viven como refugiados y en condiciones precarias en la Franja de Gaza. Ésta es una estrecha franja de tierra situada al suroeste de Israel y al noroeste de la península del Sinaí de Egipto, y que junto con Cisjordania forma los llamados Territorios Palestinos. Cerca de 1,5 millones de personas viven en la Franja de Gaza, de las cuales al menos 750.000 dependen de los alimentos suministrados por la ayuda internacional. En la actualidad, Israel lleva más de doce días bloqueando la frontera de Gaza por lo que la ayuda internacional no puede entrar y los palestinos se mueren de hambre. Como respuesta, el portavoz del Ministerio de Defensa israelí, Peter Lerner, culpó "al disparo continuado de cohetes de lo milicianos de Gaza y las amenazas a la seguridad en los cruces". Además, un responsable de la ayuda internacional John Ging calificó la actual situación económica en Gaza como "un desastre”. "Hemos terminado esta tarde, y a no ser que los puestos de control abran. No podremos introducir alimentos en Gaza", afirmó Ging. Israel, único estado del mundo sin fronteras Israel es el único Estado del mundo cuyos límites geográficos no están definidos exactamente. También es único el muro que lo divide de gran parte de los territorios árabes, como el muro de Berlín que dividía a la Alemania federal de la república socialista durante la guerra fría, condenado por la ONU y por el tribunal internacional de La Haya. Ariel Sharon, ex primer ministro israelí, decía que la construcción del muro se debe a “razones de seguridad” e ignoró las críticas de la ONU. Las consecuencias de esta peculiar “frontera de seguridad” son más de 270.000 palestinos atrapados en pequeños enclaves y otros 400.000 apartados de sus trabajos, escuelas y hospitales, según un estudio realizado por la ONU.