SERBIA
Karadzic, perfil de un asesino de despacho
Por J. F. Lamata Molina
5 min
Internacional27-07-2008
Radovan Karadzic tuvo un origen trágico, puesto que su padre fue encarcelado por varios asesinatos. Esto parecía estar unido a la obsesión revanchista contra los crímenes de los croatas contra los serbios durante la Guerra Mundial. Al contrario que Milosevic o Tudjman, Karadzic no había pertenecido a los aparatos de poder de Liga de los Comunistas de Yugoslavia durante el régimen de Tito.
Como suele ocurrir con los grandes nacionalistas exaltados, Karadzic no era del lugar que reclamaba como suyo. No era bosnio, sino de Montenegro, a pesar de que oyendo sus discursos parecía que sus antepasados hubieran estado en Bosnia durante siglos. Emergió políticamente en 1991 como criatura de Slobodan Milosevic, teniendo como punto en común la expansión de la Gran Serbia. Era el principal dirigente del ultranacionalista Partido Demócrata Serbio (de Bosnia). "Bosnia se dividirá en dos o será sólo serbia" Cuando en marzo de 1992 se celebró el referéndum para la independencia de Bosnia, Radovan Karadzic lo declaró ilegítimo aun antes de conocerse el resultado. Y cuando se proclamó la independencia y empezó a formarse un gobierno musulmán, en una maniobra inesperada bajo la tutela de Milosevic, Karadzic proclamó su propia República Serbobosnia bajo su presidencia. Con el estallido de la guerra civil, Karadzic, con el apoyo total de Milosevic desde Serbia, envió a sus tropas contra la población bosnio-croata y bosnio-musulmana en lo que se llamó la "limpieza étnica", bajo los temibles personajes como eran Jovic, Arkan o Mladic. Sus hombres habían quemado vivos a centenares de musulmanes, violado y mantenido en burdeles para guerreros a miles de mujeres y decapitado o mutilado a niños para sacar a sus padres confesiones. "Me río del Tribunal Internacional de La Haya" Ese mismo año, ya el secretario de Estado norteamericano Lawrence Eagleburger calificó a Karadzic de "criminal de guerra". Ante las reacciones de repulsa de toda la Comunidad Internacional por la actitud de los serbios de Bosnia, Milosevic decidió cambiar su postura, pero Karadzic era ya un discípulo respondón. Ante la creación del Tribunal Penal Internacional de La Haya, la respuesta de Karadzic fue clara: "Me río de eso, este tribunal es una vergüenza. Nosotros no tenemos que avergonzarnos de nada". "Si los enclaves musulmanes no desaparecen, lo haremos nosotros" Pero el mayor crimen estaba por llegar. Los cascos azules y las fuerzas de la OTAN habían creado unos enclaves de protección para civiles que se quisieran resguardar de la guerra. El más importante era el de Srebrenica. Pero, ante la sorpresa del mundo, las tropas serbobosnias, dirigidas personalmente por el general Mladic y con la aprobación de Karadzic, invadieron Srebrenica en julio de 1995, se calcula que unas 8.000 personas fueron asesinadas en aquel enclave. Para Mladic era la hora "de vengarse de los turcos", para Karadzic fue una operación estupenda: "Estoy muy satisfecho de cómo se han cumplido mis instrucciones", dijo en medios de comunicación serbios. En una entrevista con el periodista español Ángel Santa Cruz fue de una claridad cristalina: "Los enclaves musulmanes no son viables y deben desaparecer, si no, lo haremos nosotros por la fuerza. Porque son plazas fuertes de los musulmanes para sus soldados". "La paz es una solución deshonesta" La Comunidad Internacional irritada de sobremanera por la actitud de Karadzic optó por dejar de reconocer al Gobierno de Karadzic como representante de los serbios y pasó a negociar directamente con Milosevic desde agosto de 1995. "El impuesto que debe pagar Milosevic si quiere la paz en Yugoslavia es reducir a la impotencia a Karadzic y Mladic" dijo M. A. Bastenier. La Guerra de Bosnia terminó en noviembre de 1995 cuando los hoy desaparecidos Milosevic y Tudjman, firmaron la paz en Dayton, anunciando la división de la población de Bosnia en dos, una federación croato-musulmana y una república serbobosnia. Milosevic optó por pronunciar en Dayton un discurso pacifista: "Ninguna parte debe arrepentirse de las concesiones que ha hecho. No hay vencedores ni vencidos, sólo la paz es victoriosa". Muy diferente era la actitud de Karadzic desde Bosnia: "Ese acuerdo de paz es una solución deshonesta (...) Es una sorpresa dolorosa para todos nosotros". Aunque las palabras más duras fueron las de su número dos, Krajisnik (hoy encarcelado en La Haya) "Milosevic nos ha traicionado". Se dice que Karadzic llegó a asegurar: "Yo nunca hubiera abandonado a un amigo, a un camarada serbio. Lo que pasa es que Milosevic es un comunista y todos los comunistas sólo buscan sus intereses y no saben de lealtad al pueblo". "Jamás me entregaré vivo al Tribunal de la Haya" Aun con la paz en Bosnia, la Comunidad Internacional no estaba dispuesta a permitir que Karadzic siguiera al frente de la república serbobosnia y mantuvo las presiones contra su Administración. El gesto más espectacular fue el 29 de junio de 1996 cuando todos los presidentes del G-8 en pleno exigieron la inmediata dimisión de Radovan Karadzic. Las palabras del entonces presidente de EE.UU., Bill Clinton, fueron: "Queremos a Karadzic fuera del poder y lejos de toda influencia". Un mes después, el 11 de julio de 1996, el Tribunal Penal Internacional dictaba la deseada orden mundial de detención contra Radovan Karadzic y Ratko Mladic. Ante esa amenaza, Karadzic abandonó todos sus cargos el 19 de julio de 1996 (fue sustituido por Biljana Plavsic, hoy encarcelada en La Haya), mientras que el general Mladic lo hizo el 9 de noviembre de 1996, desde entonces ambos desaparecieron totalmente de la faz de la tierra. Cuando en 2001 los cambios políticos yugoslavos decidieron la entrega de criminales de guerra a La Haya (Milosevic, Milutinovic, Stojilkovic -que se pegó un tiro- o Sainovic), Karadzic, desde su escondite envió una carta en la que aseguraba: "Jamás me entregaré vivo a la Justicia internacional, sería estúpido pensar que el Tribunal Internacional va a ser imparcial. Haré pública mi verdad en un libro que estoy preparando, pero nunca me entregaré vivo al TPI". La pasada semana acabó toda la verborrea para el artífice de la "limpieza étnica". La presunción de inocencia para Radovan Karadzic puede existir, pero únicamente en tanto a su grado de responsabilidad. Los miles de muertos que se produjeron durante su gestión no tienen nada de "presuntos".