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BALONCESTO

Málaga, la ciudad ‘talismán’ para el Barça en la Copa del Rey

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura5 min
Deportes11-02-2007

Después de sus dudas en la primera vuelta de la liga ACB, el Barcelona dio la talla en la Copa del Rey. El conjunto de Dusko Ivanovic dio buena cuenta del anfitrión Unicaja, del Joventut y del Real Madrid, cuyo técnico, Joan Plaza, pagó la novatada en la final. La gran decepción del torneo fue el anfitrión, el Unicaja malagueño, eliminado a las primeras de cambio por los azulgranas.

Final El Barcelona sacó a relucir su mejor versión en el momento más oportuno. La dureza imprimida por el técnico Dusko Ivanovic se plasmó en una defensa de gran efectividad, en tanto que el tapado de la Copa del Rey acabó siendo Jordi Trias. El pívot, preseleccionado para el Mundial de Japón, disputaba su primera Copa y acabó asumiendo el papel de Mario Kasun y, en el primer partido, incluso de Fran Vázquez. La intensidad de los culés les permitió golpear primero y remar a favor de corriente en sus tres partidos, para minimizar sus carencias en la dirección del juego y explotar la capacidad anotadora de Juan Carlos Navarro, Jaka Lakovic y Gianluca Basile. El Real Madrid, en cambio, acusó en la final la dependencia de sus dos figuras, Louis Bullock y Felipe Reyes. Las rotaciones de Joan Plaza hicieron agua en un comienzo nefasto, y sin que Raúl López pudiera llevar la iniciativa del partido, ni el escolta estadounidense ni el pívot cordobés pudieron imponerse. El propio técnico catalán tampoco supo leer el partido, un capítulo en el que fue superado claramente por Ivanovic. La derrota en la final, por tanto, supone un contrapunto que frena las expectativas que había despertado el Real Madrid a lo largo de la temporada y arroja la sombra de la duda sobre su capacidad de respuesta en los partidos decisivos. No obstante, el camino hacia la final dejó claro también que el proyecto blanco está mejor encaminado que en temporadas anteriores. Semifinales El Barça confirmó su transformación con respecto a la liga: Basile y Trias volvieron a ser los referentes del conjunto de Ivanovic: sus 50 puntos de valoración evidenciaron la falta de continuidad de un Joventut que apeló, sin éxito, a la rebeldía para intentar remontar. Sin embargo, ni Andrew Betts acompañó en la pintura a un esforzado Robert Archibald, ni Paco Vázquez y Ferrán Laviña se pudieron sumar a la misión anotadora de Rudy Fernández, ni Lubos Barton y Charles Gaines estuvieron sincronizados. Pese a que Ricky Rubio se salvó de la quema y demostró su inteligencia, aun con sus 16 años, quedó claro que todavía no es el momento de ser decisivo. La maquinaria verdinegra chirrió demasiado: al estilo vistoso de los verdinegros le faltan hombres más consistentes. También falló en el momento decisivo el Baskonia: tras dominar durante casi todo el partido –desde que perdieron en 2005, los vitorianos siempre habían ido con ventaja en el marcador–, el Madrid sacó su instinto asesino en los últimos cuatro minutos. Esta vez, Scola no se bastó para maquillar la irregularidad de Tiago Splitter en el juego interior –bien correspondido por los secundarios de lujo de Joan Plaza, Eduardo Hernández-Sonseca y Blaguti Sekulic–, y aunque los aleros de Velimir Perasovic sumaron, nunca desbordaron a la defensa merengue, otro de los factores decisivos: los vitorianos tuvieron que jugar la segunda parte con un ojo en el número de faltas de sus hombres importantes. Cuartos de final El Girona demostró por qué su tercer puesto en la liga no es casualidad: con un juego interior demoledor –pocos equipos tienen tantas torres de primer nivel como son Marc Gasol, Gregor Fucka, Marko Marinovic y Germán Gabriel–, puso en aprietos a un Joventut en el que no acabó de carburar el perímetro, a pesar del siempre vistoso Rudy Fernández. Hasta que Aíto García Reneses no encontró la versatilidad del checo Lubos Barton para desajustar el esquema de Svetilav Pesic, y hasta que Marcelino Huertas no forzó la prórroga, la Penya no dio todo su potencial. El equipo gerundense se vino abajo y demostró que, como nuevo rico, aún le falta un punto de experiencia para asegurar los finales apretados. El proyecto de Akasvayu, no obstante, crece por el buen camino. El otro cabeza de serie eliminado fue el Unicaja, que demostró una irregularidad preocupante. No sólo porque empezó sin dar una a derechas y se ganó una derrota clara contra un Barça más sólido de lo esperado, sino porque Sergio Scariolo no encontró recursos en una plantilla amplísima –si el mejor fue el francés Florent Pietrus, con 12 puntos anotados y apenas 14 de valoración…– para solucionar un desacierto ofensivo preocupante, a pesar de una defensa fuerte. El coraje de Carlos Cabezas no bastó para frenar a un Barcelona más compensado, con un perímetro –Juan Carlos Navarro, Jaka Lakovic y Gianluca Basile– que por fin respondió a las expectativas. El Caja San Fernando no tuvo opción frente a un Baskonia demoledor, a pesar de unos voluntariosos Hollis Price y Carles Marco. Tampoco el veterano Manel Comas pudo parar con las defensas alternativas a un sensacional Luis Scola, que se compenetró a la perfección con Pablo Prigioni e hizo jugar cómodos a Serkan Erdogan y a Igor Rakocevic, letales en el tiro. No obstante, el proyecto sevillano apunta signos de solidez para afrontar la segunda vuelta con grandes opciones de acceder a los playoff. El Madrid tuvo que apelar al liderazgo de Bullock y Reyes –entre los dos sumaron 70 puntos de valoración, por sólo 15 de todos sus compañeros– para imponerse, en un vibrante duelo, a un Gran Canaria que mereció haber llegado a semifinales por primera vez. El conjunto insular mostró hechuras interesantes en la pintura, merced al veterano Kornel David y a un animoso Jimmie Hunter, pero le faltó tino en el perímetro, especialmente por parte de Roberto Guerra, que no anotó, y de Mario Fernández, aun acumulando 24 puntos de valoración.