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LEY DEL VINO

El sector vinícola, contra la normativa que impulsa Sanidad

Por María Reyes RomeroTiempo de lectura3 min
Sociedad11-02-2007

Los viñedos cubren en España una superficie de un millón cien mil hectáreas y ocupan a más de 750 cooperativas. Según los estudiosos, el vino debe ser considerado como algo más que una bebida por su fuerte relación con la cultura, la religión, la agricultura y el medio ambiente del país.

Sin embargo, el tradicional caldo se ha visto involucrado en la polémica desatada por la nueva Ley de Prevención del Consumo de Alcohol entre Menores. La ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, ha insistido en que la norma "se trata de una ley sanitaria", dirigida a frenar el consumo en menores y asegura que no tiene por qué ser incompatible con un consumo moderado ni con la industria del vino. Con todo, gran parte del sector vitivinícola se ha mostrado preocupado por las posibles consecuencias económicas derivadas de la futura legislación. José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, comunidad autónoma muy vinculada al vino, se comprometió a defender la exclusión del caldo del proyecto de ley. La ministra ha aclarado que la aplicación de la futura medida no afectará a las ayudas económicas que el Estado concede actualmente al sector del vino para su promoción, siempre y cuando esta publicidad vaya dirigida a adultos y destacó que la norma no limitará el consumo de estas bebidas a mayores de edad ni siquiera en instalaciones de ocio donde esté permitida la entrada a menores. Salgado ha achacado la polémica generada, a una "desinformación" culpando al Ministerio de no "haber sido capaz de explicar suficientemente lo que es y lo que pretende esta nueva ley", de la cual su contenido exacto aún no está claro. El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reconoció la diferencia del vino con otros alcoholes, resaltando después el deber del Gobierno en preservar al máximo la salud. Finalmente, se comprometó en el pleno del Senado a que el Ejecutivo alcanzará un acuerdo con el sector vitivinícola, y prometió no remitir el texto a la Cámara hasta que se alcance dicho consenso. Por el momento se ha creado un grupo de trabajo para que examine los contenidos concretos de la medida. El Partido Popular ha anunciado que presentará una iniciativa para excluir "expresamente" al vino del proyecto de ley con el objeto de reconocer la importancia de este sector en la economía española. Salgado ha descrito esta actuación como "no razonable" recordando que en el reglamento de alegaciones nutricionales que ha aprobado la Unión Europea "todas las bebidas alcohólicas se clasifican en los mismos términos -incluido el vino". En cambio, la Ley actual distingue entre bebidas alcohólicas de más de 18 grados y cuya graduación no se haya obtenido exclusivamente mediante la fermentación de la uva, manzana, malta o cereales (vino, cerveza y sidra, fundamentalmente) a la hora de limitar su venta y consumo. Tanto es así, que en el caso de vino se permite su venta y consumo en las gasolineras o estaciones de servicio y en los establecimientos comerciales, de hostelería y restauración existentes en ellas así como en las áreas de descanso de autopistas y autovías, algo que cambiaría con la nueva legislación. El Ministerio ha defendido la norma basándose en un Informe de la Comisión Clínica sobre el Alcohol, un documento sobre los efectos del consumo de esta sustancia en la salud. Marta Torrens, miembro de la Comisión Clínica y coautora del mencionado informe, ha explicado que hasta alcanzar la mayoría de edad el cerebro no está lo suficientemente formado por lo que el impacto provocado por bebidas alcohólicas puede ser mucho mayor y podría provocar riesgos de consumo crónico, perjudicando la memoria o el aprendizaje. Según una encuesta escolar realizada al respecto, la edad de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en los 13,7 años y más de 750.000 escolares de entre catorce y dieciocho años se han emborrachado al menos tres veces durante el mes anterior a la realización de dicho estudio. Sin embargo, según los datos del Ministerio de Agricultura sólo un 8 por ciento de la población de entre 8 y 25 años consume vino lo que demuestra que los jóvenes apenas consumen esta sustancia, y sólo a partir de los 30 años crece el número de personas interesadas en la cultura vinícola. El futuro de la nueva ley no se conocerá hasta Semana Santa ya que el debate parlamentario que deberá aprobar o denegar la norma está programado para dicha fecha.